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viernes, 30 de enero de 2009

El Lic. Ricardo García Saenz con Carmen Aristegui

Pagar por perder. Los trabajadores que cotizan en el sistema de ahorro para el retiro perdieron, en la segunda mitad del año pasado, 30 mil 676.12 millones de pesos de las aportaciones realizadas al sistema de ahorro para el retiro. En ese mismo periodo, las empresas financieras privadas que gestionan esos fondos cobraron comisiones por 8 mil 834.35 millones de pesos, indicó información oficial.

La destrucción de riqueza de los trabajadores mexicanos, la mayor ocurrida desde que el sistema de retiro fue privatizado en 1997, fue consecuencia de las pérdidas registradas por las inversiones que las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore) realizan, de acuerdo con el régimen vigente, en activos financieros en los mercados accionarios, indicó información de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), el organismo regulador.

Entre mayo y diciembre de 2008 el ahorro para el retiro de los trabajadores en custodia de las Afore creció en 54 mil 178.15 millones de pesos, hasta situarse en 928 mil 195.73 millones de pesos. La suma en que se incrementó esa bolsa es menor en 30 mil 676.12 millones de pesos a las aportaciones realizadas en el mismo periodo.

La información de la Consar dio cuenta de que entre mayo y diciembre pasado los trabajadores realizaron aportaciones obligatorias al sistema de ahorro para el retiro por 84 mil 854.27 millones de pesos.

Esta variación entre el monto aportado por los trabajadores y la magnitud en que se incrementó el saldo total de ahorro para el retiro implica que, en los meses de referencia, uno de cada tres pesos abonados a las cuentas individuales se trasladó del fondo de aportaciones de los trabajadores al capital financiero, según la caracterización hecha por las profesoras María Luisa González y Patricia Rodríguez, investigadoras del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El sistema de pensiones vigente genera prácticas como la ocurrida en la segunda mitad de 2008, periodo en el que los trabajadores entregaron su dinero a las Afore, perdieron parte de lo aportado y además pagaron comisiones por ver cómo se mermaban sus recursos.

En 2008, las Administradoras de Fondos para el Retiro cobraron comisiones por 15 mil 41.6 millones de pesos. De ese total, 8 mil 834.35 millones de pesos corresponden a cobros realizados entre mayo y diciembre, precisamente el periodo en que se dieron las mayores pérdidas en el valor de los recursos aportados, una disminución de valor que la autoridad reguladora y supervisora, la Consar, prefiere llamar minusvalía.

El hecho de que una tercera parte de las aportaciones a los fondos de retiro se haya esfumado tendrá un impacto directo en la pensión futura del trabajador, debido a que el monto de la pensión es, bajo el sistema privado vigente, proporcional al monto ahorrado.

También la pérdida de empleo asociada a la contracción de la actividad económica tiene un impacto en la integración de las pensiones. Al dejar de laborar en el sector formal, así sea temporalmente, un trabajador deja de cotizar al sistema de aportaciones individuales, con lo que se interrumpe la cadena de mil 250 cuotas semanales que al final de la vida laboral debe llevar a obtener una pensión.




miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cuatro golpes a las pensiones

Asa Cristina Laurell
salud@gobiernolegitimo.org.mx
Cuatro golpes a las pensiones
La devastación del sistema de pensiones a causa de la crisis era previsible y ha ocurrido tal como se había predicho con base en el conocimiento actuarial y económico al aprobarse las Leyes de Seguro Social y del SAR en 1995 y del ISSSTE en 2007. Desde el inicio del derrumbe del mercado financiero los fondos de pensiones de los trabajadores han perdido 64 mil millones, mientras que, en el mismo lapso, las Afore han tenido ingresos de 12 mil millones. Y la crisis apenas está empezando.

Aparte de la caída del valor de los fondos, la debacle económica golpeará las pensiones a causa del desempleo que conllevará la disminución del número de cotizaciones, de las semanas cotizadas y del monto depositado.

La “densidad de cotización” corresponde al tiempo con contribuciones a la seguridad social durante una vida laboral. Los actuarios han advertido que es necesario tomar en cuenta este factor, porque es determinante para el monto de la futura pensión en el actual sistema de capitalización individual.

Un estudio del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas de 2006 demuestra que la densidad de cotización de los contribuyentes al IMSS es en promedio 56 por ciento, o sea, si trabaja 40 años sólo cotiza 22.4 debido a la inestabilidad en el empleo. Esto conlleva que, en promedio, la futura pensión apenas será de entre 24 y 32 por ciento del último salario, según la Afore que administró el fondo de ahorro del trabajador. Esto a su vez significa que los fondos de la mayoría de los asegurados, particularmente las mujeres, no son suficientes ni siquiera para una pensión de un salario mínimo. Así, el Estado tendrá que proporcionar dinero fiscal para el pago de la pensión asegurada legal de esta cantidad. Estos datos se basan en cálculos anteriores a la crisis financiera y serán todavía más graves con ella.

La disminución de la densidad de cotización por el desempleo en la crisis también incrementa el riesgo de que el trabajador no alcance las mil 250 semanas de contribución necesarias para tener derecho a una pensión. Con la densidad de cotización precrisis, una vida laboral de 40 años correspondía a mil 165 semanas, por lo que se requeriría de otro año y medio de trabajo para alcanzar el mínimo de semanas cotizadas. Con la crisis financiera y la recesión será todavía más difícil cumplir las contribuciones obligatorias para gozar de este derecho y muchos tendrán que seguir trabajando a pesar de haber cumplido 65 años.

La recesión económica y el aumento del desempleo afectarán el monto de los fondos acumulados por la falta de contribuciones. Las Afore además siguen cobrando su comisión sobre el saldo de la cuenta a pesar de que no haya depósitos. Habría que recordar que el año pasado los diputados del PAN y del PRI, con la oposición del FAP, aprobaron cambios en la ley para que las Afore sólo cobren sobre el saldo de las cuentas de los trabajadores y no sobre los depósitos, lo que originó el incremento muy importante en el monto de las comisiones correspondiente a entre 1.17 y 3 por ciento sobre el total. La ley también creó nuevos Siefore (portafolios de inversión) de mayor riesgo financiero, sin que el trabajador pueda elegir a qué Siefore pertenecer, ya que la adscripción se hace según la edad. Ambos cambios entraron en vigor en marzo de 2008 poco antes de que empezara la actual catástrofe financiera.

La perspicacia de los asegurados del ISSSTE, que en su mayoría primero se ampararon contra la nueva ley y luego se negaron a elegir el nuevo sistema, los ha salvado de ser víctimas del afán neoliberal de poner sus fondos de pensión en manos de los grupos financieros. Es revelador que los únicos a los cuales el gobierno no ha impuesto un sistema de capitalización individual son las fuerzas armadas. La reforma de su ley de seguridad social, aprobada hace unas semanas, mantiene y fortalece el sistema solidario de reparto con aportaciones importantes del Estado.

Las evidencias inobjetables de la ineficacia del sistema pensionario de capitalización individual con administración privada se ahondan con la actual crisis económica. Ésta exige tomar medidas inmediatas de protección de los fondos de pensiones, cambiando el cobro de comisiones sobre saldo al cobre sobre los rendimientos de los fondos. Simultáneamente habría que diseñar un nuevo sistema incluyente y solidario de capitalización colectiva, en el que todos los adultos mayores, hayan cotizado o no, tengan una pensión mínima garantizada.