sábado, 21 de junio de 2008

Que el fraude electoral jamás se olvide

Gerardo Fernández Casanova

Naufragio del mercado

Está resultando cada día más difícil para los fundamentalistas del dios mercado ofrecer soluciones, mínimamente eficaces, a los conflictos que su idolatría ha provocado. Hoy el mundo entero registra movilizaciones que, aún siendo de índole distinta y hasta contradictoria, expresan la incapacidad sistémica para procesar las alzas de los precios de los alimentos y los energéticos, así como los derrumbes de los bienes raíces y del dólar. La deliberada reducción de la capacidad de los estados nacionales se hace patente cuando la supuesta libertad comercial genera excesos que atentan severamente contra la vida misma de grandes conglomerados o cuando, en contradicción, se atenta contra las expectativas de ganancia de minorías privilegiadas. Así, nos encontramos con paros de transportistas europeos y asiáticos afectados por el alza de los combustibles; manifestaciones violentas de protesta por el alza de los alimentos o paros patronales contra medidas fiscales que buscan gravar la utilidad excesiva de los grandes productores de cereales. En todos los casos se afecta uno de los dogmas básicos del libremercantilismo neoliberal: los precios se determinan exclusivamente por el libre juego de la oferta y la demanda y, además, se deben igualar al nivel internacional. Conforme a esto, no se vale que un país productor de alimentos o de energéticos los venda baratos en su propio mercado, en cuyo caso se cometería el pecado mortal de subsidio. Voy a analizar dos casos significativos.

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