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jueves, 5 de marzo de 2009

Geopolítica y la Crisis Mundial

Dentro del foro "México después del 2 de Julio" realizado en Casa Lamm, se presentó esta interesante conferencia por el Dr. Alfredo Jalife Rahme y otros ponentes mas.

jueves, 8 de enero de 2009

domingo, 14 de septiembre de 2008

Brasil: hacia la nacionalización de los hidrocarburos en aguas profundas

Alfredo Jalife - La Jornada

Brasil se apresta a nacionalizar (mejor dicho, estatizar) los hidrocarburos de sus aguas profundas, según Jonathan Wheatley (JW) y Carola Hoyos (CH), de The Financial Times: “El nuevo lucro de Lula: Brasil podría mantener el control total del petróleo en sus aguas profundas” (10-09-08).
Gracias a la invaluable información de nuestros amigos brasileños, adelantamos hace dos meses la probable estatización de los hidrocarburos en Brasil (ver Bajo la Lupa: “¿Renacionalización total de Petrobras?”, 20-07-08).
Hoy los dos apotegmas más pronunciados en Brasil, que reflejan su orgulloso nacionalismo, son: “O petróleo é nosso” (“El petróleo es nuestro”) y “Dios es brasileño” (debido a los asombrosos hallazgos).
A diferencia de un artículo delirante de corte neocolonial del The Economist (6-09-08), revista británica portavoz de las trasnacionales petroleras, JW y CH, más serenos y sobrios, admiten que “es difícil precisar el tamaño de los nuevos hallazgos” que son considerables. Pues sí: de otra manera no tendría sentido alborotar el gallinero bursátil con la desprivatización, la renacionalización y la restatización a la que parece encaminarse el gobierno de Lula.
La hazaña brasileña se centra en hallazgos en los “yacimientos vírgenes” a “más de 300 kilómetros de la costa y a 7 mil metros de profundidad”. No falta por allí un desinformador “mexicano”, citado por The Economist (obviously!) y vinculado a Adrian Lajous (el cabildero de Shell), quien alucina que nadie en el mundo ha explorado a 3 mil metros en aguas profundas: comentario ridículo que ha causado hilaridad con nuestros sabios amigos de Petrobras.
La cantidad real de reservas exploradas puede ser muy respetable y alcanzaría en su totalidad 100 mil millones de barriles, los cuales, a una modesta cotización de 80 dólares, arrojarían 8 billones (trillones en anglosajón) de dólares: ocho veces el PIB anual de México, que Brasil juiciosamente no está dispuesto a compartir ni a regalar.
Hay que reconocer que nadie se atreve a aportar las cuentas alegres de Calderón, Kessel y Reyes Heroles Jr. que inventan tres diferentes cifras abultadas sobre el hilarante “tesoro”.
Tony Hayward, ejecutivo en jefe de la británica BP, juzga que los “nuevos hallazgos de Brasil son tan significativos como los del mar del Norte”, en la década de los setenta.
JW y CH refieren que los hallazgos pueden confrontar a Brasil, “una de las mayores economías emergentes del mundo, frente a las trasnacionales petroleras y los inversionistas foráneos” (nota: una lección para los entreguistas panistas, priístas y perredistas, a quienes fascina dormir con el enemigo), ya que “varios (sic) en el gobierno de izquierda parecen determinados en evitar el reparto de la próxima bonanza”.
La configuración futura de la industria de Brasil “sería decidida por imperativos de corto plazo (sic), en vísperas de la elección presidencial de 2010”, según JW y CH, quienes comentan que Lula ungió con petróleo bendito de las aguas profundas a Dilma Rousseff, su jefe de gabinete, durante un acto litúrgico en una plataforma.
La liturgia petrolera de Lula recordó el acto nacionalista del visionario presidente Getulio Vargas, creador de Petrobras, antes de ser privatizada en forma híbrida y tramposa por Cardoso, un neoliberal con máscara de socialdemócrata.
El próximo 19 de septiembre, “una comisión interministerial presentará sus recomendaciones sobre la estructura futura del sector petrolero”. Las apuestas corren en el sentido de que Lula creará una nueva empresa petrolera nacional, 100 por ciento bajo el control del gobierno, con el fin de obtener la propiedad de las nuevas reservas y desarrollarlas en participación con Petrobras y otros (sic)”: es decir, al revés de la desnacionalizante pareja Calderón-Beltrones, que todavía se da el lujo de celebrar en forma farisea el grito de Independencia.
A juicio de JW y CH, pese a que Petrobras es una empresa nominalmente estatal, “alrededor (sic) de 60 por ciento de su capital total es controlado por una minoría (sic), en su mayoría (sic) accionistas extranjeros” (nota: entre ellos el megaespeculador George Soros), quienes “perderán la oportunidad de obtener los beneficios de la explotación de las aguas profundas”.
Es evidente que la reciente compra del “filántropo” George Soros en esta exquisita coyuntura por 800 millones de dólares es para desestabilizar y descarrilar las cotizaciones de las acciones bursátiles de Petrobras y, luego, exigir compensaciones exorbitantes, al estilo de ExxonMobil en Venezuela. Las estratagemas de las petroleras trasnacionales anglosajonas y Soros ya están muy vistos.
Mediante la creación de una empresa estatal a 100 por ciento se da la vuelta a la empresa híbrida Petrobras, cuyo 60 por ciento de ganancias engordan las arcas de los accionistas foráneos y a la pirata española Repsol.
El gobierno Lula evita de facto el parasitismo de la pirata española Repsol (cuyo país no posee prácticamente hidrocarburos y carece de tecnología de punta) y a la británica BG, dos principales socias de Petrobras cuando sus excelentes ingenieros de ésta realizaron los descubrimientos con su exitosa tecnología nacional.
Según TW y CH, “es casi seguro que el presente sistema de concesiones, vigente desde 1997 (nota: con el entreguista Cardoso), cambiará”.
A la pareja entreguista y desnacionalizante Calderón-Beltrones, muy rupestre en geopolítica y geoeconomía, le salió el tiro por la culata cuando los panistas y priístas neoliberales (acompasados por algunos perredistas desviacionistas) aportaron a Petrobras como paradigma de la privatización híbrida. El panista críptico con disfraz priísta Emilio Gamboa Patrón, todavía mas ignaro, se atrevió a dar el ejemplo de Chile, deficitario en hidrocarburos.
Como se expresa coloquialmente: así se las gastan, mediante el terrorismo desinformativo que han instaurado gracias a su control multimediático, los poderes Ejecutivo y Legislativo de una de las peores etapas aciagas de México, donde la misma SSP calderonista algunos de sus integrantes han sido indiciados como presuntos secuestradores.
En cortedad de argumentos, el PAN ha soltado en forma cavernícola a su jauría rabiosa (v. gr. Obdulio Ávila, instrumento del calderonista; Federico Döring, y a Rodríguez Prats, chiapaneco hankista hoy converso al PAN tabasqueño vinculado a Marta Sahagún) a vilipendiar a personalidades nacionalistas que los rebasan académicamente a leguas y a lenguas. Con tales antecedentes políticos nada gloriosos es mejor permanecer callados.
A la luz de las enseñanzas petroleras de Brasil, queda claro que la gemela reforma entreguista y desnacionalizante de la pareja Calderón-Beltrones se ha vuelto la mayúscula provocación a la sociedad civil mexicana.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Bajo la Lupa - La Jornada

Alfredo Jalife-Rahme
■ Ucrania convulsionada por el choque en el Cáucaso
Cayó la primera víctima petrolera del conflicto en el Cáucaso: la trasnacional británica British Petroleum (BP), obligada a una retirada nada graciosa en su alianza mercantil con la rusa TNK (John Helmer, Asia Times, 6-09-08), como corolario del nuevo paradigma geoenergético de la desprivatización, renacionalización y restatización que cunden en los principales países productores de hidrocarburos del planeta.
La retirada de BP de Rusia, cuyo oleoducto BTC fue puesto en jaque con el exquisito movimiento de ajedrez ruso en Osetia del Sur, coincidió con la presencia en Georgia del superhalcón Dick Cheney, vicepresidente terminal de Estados Unidos (EU).
Pendenciero como siempre, (“Dick Cheney juega con fuego nuclear”; ver Bajo la Lupa, 27-08-08), Cheney “lanzó una amenaza belicosa a Rusia”, según James Hider (The Times, 5-09-08), “al prometer que el aliado pequeño (sic) de EU algún día (sic) se unirá a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)”. Falta ver qué dicen Alemania, Francia e Italia (De Defensa, 5-09-08), quienes se portaron en forma sensata y negociadora con Rusia en la reciente cumbre de “emergencia”de la Unión Europea (UE), tres semanas después del ataque de Georgia a Osetia del Sur que llevó a la respuesta rusa.
Existe embotellamiento de navíos de EU y Rusia en el mar Negro (ver Bajo la Lupa, 10,13,17 y 20-08-08), así como de visitas simultáneas de adversarios: Cheney en el Cáucaso, y el primer ministro Vladimir Putin en Uzbekistán para incorporar los hidrocarburos centroasiáticos al sistema de gasoductos rusos (Debka, 3-09-08).
Como previmos, las reverberaciones del posicionamiento ruso en el Cáucaso sacudieron en su “periferia inmediata” al frágil gobierno proestadunidense en Ucrania del presidente Viktor Yushchenko, quien padece una severa crisis de gobernabilidad.
Ucrania, que Cheney desea adherir a la OTAN en forma desafiante para torturar más a Rusia, puede sucumbir a la balcanización entre sus poblaciones rusófilas y rusófobas.
Stratfor (3-09-08), centro de pensamiento texano-israelí, abunda sobre la “fractura de la coalición proccidental” que gobernaba a Ucrania, lo cual puede desembocar en la disolución del parlamento y la convocatoria a elecciones en diciembre, que sería un acto suicida del presidente Yushchenko, peleado a muerte con su ex aliada primera ministra Julia Timoshenko, quien no desea confrontar demasiado a Rusia con el fin de alcanzar la presidencia el año entrante, mediante su asombrosa alianza táctica con los rusófilos encabezados por Victor Yanukovich y Rinat Akhmentov.
La política interna en Ucrania suele ser caótica pero no se puede soslayar su relevancia singular como “el más importante país amortiguador entre Rusia y un Occidente siempre (sic) irredentista”, a juicio de Stratfor.
En espera de la desviación del gas ruso por el mar Báltico para nutrir directamente a Alemania, convertida en la nueva encrucijada gasera del norte europeo en unos cinco años, en la actualidad, la mitad de las redes de transporte que Rusia utiliza para enviar hidrocarburos a Europa atraviesa Ucrania, que depende, a su vez, en tres cuartas partes de su importación energética de Moscú. La jugada petrolera la tiene perdida Ucrania.
Zbigniew Brzezinski, anterior asesor de seguridad nacional de Carter y hoy principal consejero de Obama en política exterior, en su libro El gran tablero de ajedrez mundial: la primacía de EU y sus imperativos geoestratégicos, escrito hace 11 años y en el que se equivocó en su premisa fundamental sobre la eternidad imperial de EU, colocó correctamente a Ucrania como uno de los principales estados “pivote” del planeta y la parte más vulnerable de Rusia.
Stratfor considera que Rusia posee “varias palancas” para poner en orden a Ucrania; desde el corte del abastecimiento de los hidrocarburos hasta su desestabilización mediante la movilización de la mitad de la población que es rusófila (20 por ciento es de origen ruso), lo cual podría “separar en dos al país”, escenario “temido por Occidente”.
Nos encontramos ante la redefinición de Ucrania, lo cual ha dividido a la coalición gobernante “proccidental” entre el presidente Yushchenko, quien denunció la “agresión rusa” a Georgia, y el primer ministro Timoshenko, quien se inclinó en favor de Moscú: aquel “desea precipitarse a los brazos de Occidente” y ésta “desea evitar movimientos que agiten más a Rusia”, precisa Stratfor.
Amén de la bajísima popularidad del presidente cuando su partido “Nuestra (sic) Ucrania” a duras penas controla 14 por ciento de los escaños parlamentarios, la mayoría de la población repudia su incorporación a la OTAN, por considerarla una afrenta innecesaria a Moscú.
El bushiano Yushchenko degeneró en un maniqueismo simplista entre Rusia y “Occidente” (este tan fracturado, como la misma Kiev, entre EU y la UE) y no se cansó en provocar al Kremlin durante la crisis del Cáucaso: muy bien podría sufrir la misma humillación que su amigo y aliado el presidente georgiano, Misha Saakashvili, un verdadero cadáver viviente.
Yushchenko y Saakashvili, productos respectivos de las revoluciones “naranja” y “rosada”(financiadas ambas por el megaespeculador George Soros y la CIA), no han entendido que son dos piezas desechables y que, por lo menos, la UE no arriesgará su seguridad y su comodidad en una confrontación que perdería en teoría con Rusia.
Les haya dicho lo que sea a ambos, el superbélico Cheney ha prometido una “ayuda” demagógica a Georgia por mil millones de dólares que no posee EU (debido a su insolvencia financiera y su grave crisis económica). Tampoco EU ostenta una creíble capacidad militar, empantanado en otros frentes, para arriesgarse a una confrontación con Rusia –en términos racionales y no bajo la óptica del manicomio de la Casa Blanca que despedazó su política exterior en los pasados siete años y medio.
A juicio de Stratfor, Rusia se ha beneficiado del caos en Ucrania, pero ahora que el presidente Medvedev en su nueva doctrina geoestratégica ha delimitado sus “zonas de interés” en su “periferia inmediata” y más allá, Ucrania no gozará con las mismas veleidades de aventurerismo militar para servir de caballo de Troya a EU y a la OTAN y doblegar a Rusia en la vital frontera común de mil 576 kilómetros.
En forma sarcástica, De Defensa (3-09-08), centro de pensamiento militar europeo, se burla de la identidad desconocida de “quien va a liberar a Ucrania”.
A sabiendas de sus limitaciones geoestratégicas, ¿no es, acaso, más sensato, preventivo y redentor para su propia seguridad, que Ucrania cese de hostilizar a Rusia y, al contrario, restablezca sus lazos históricos amigables con su potente vecino resucitado, antes de ser balcanizada o deglutida por las redefiniciones del Cáucaso?