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A unos kilómetros de ahí, en la Catedral Metropolitana, el Cardenal Norberto Rivera y sus feligreses rezaron por el presidente, Felipe Calderón, y todos los encargados del gobierno federal, “para que el Espíritu Santo los ilumine”. Oraron también para que las Fuerzas Armadas, y sobre todo, para que defiendan la fe en la cual fueron bautizados “con la misma lealtad” con que están defendiendo la nación. Y no faltó la plegaria por “los héroes que le dieron Patria y libertad al pueblo de México”.
Habría que recordarle al Presidente Calderón y al Cardenal Rivera cómo les fue a esos héroes con el Ejército y con la Iglesia. Sólo hay que ver el decreto de excomunión lanzado por el obispo de Michoacán Manuel Abad y Queipo, en contra de quien hoy llamamos “Padre de la Patria”: