Un hombre, aparentemente afectado de sus facultades mentales, secuestró ayer un avión de Aeroméxico y desató la histeria en Los Pinos. El individuo, de nacionalidad boliviana, pastor cristiano y cantante, con un pasado de drogadicción, alcoholismo y violencia (según datos recogidos por los medios en Internet), se valió solamente de un recurso para llevar a cabo su acción: el miedo.
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Miedo de la tripulación y pasajeros de la aeronave, pero, sobre todo, miedo de quienes presuntamente gobiernan este país. Y es que el sujeto, en su alucinada perorata, quería entrevistarse con Felipe Calderón porque quería advertirle que no acudiera al Zócalo a dar el grito de Independencia, toda vez que ocurriría un terremoto. Con una biblia en la mano, habló también de terrorismo en México.
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