lunes, 25 de mayo de 2009

Guantánamo mexicano II



José Antonio Almazan

Mientras el presidente Obama instruye el desmantelamiento de la prisión de Guantánamo en Cuba, en México se avanza en la criminalización de las luchas sociales, encarcelando a dirigentes del pueblo en penales de máxima seguridad, como el Cefereso No. 1, que constituye una vergüenza para México a nivel internacional.

Dice George Soros que las cárceles en México son “bodegas de seres humanos donde la rehabilitación es impensable”. A esta cárcel de exterminio, reconocida así por el hermano incómodo de Carlos Salinas de Gortari, que estuvo preso de marzo de 1995 a junio de 2005 en el Cefereso No 1, llegaron el 4 y 18 de mayo de 2006 Ignacio del Valle Medina, Felipe Álvarez Hernández y Héctor Galindo Gochicoa.

¿Quién los envió al Cefereso No. 1? Por supuesto, el entonces presidente Vicente Fox Quesada y Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México. ¿Cuáles fueron sus razones, si es que hubo alguna aparte de la venganza atroz y el escarmiento público a quienes se atrevieron a desafiar los apetitos insaciables de la oligarquía mexicana que vio en la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México una vía rápida de fabulosas ganancias?
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