jueves, 31 de enero de 2013

La “Cruzada Nacional Contra el Hambre” o como la burguesía tira limosnas al proletariado y al campesinado mexicano

por Alfredo Elizondo 

lejos de resolver el problema de la falta de comida para millones de personas que viven en las peores condiciones su gran "estrategia" tiene un objetivo claro: utilizar la carencia de alimentos como una palanca para golpear a las bases de la izquierda en el país.

El 21 de Enero en el municipio de Las Margaritas en Chiapas, bastión del EZLN, anuncia Enrique Peña Nieto (EPN) su "cruzada contra el hambre", que tiene como objetivo "abatir la carencia de alimentos de cerca de 7.4 millones de mexicanos", lejos de resolver el problema de la falta de comida para millones de personas que viven en las peores condiciones su gran "estrategia" tiene un objetivo claro: utilizar la carencia de alimentos como una palanca para golpear a las bases de la izquierda en el país.
La receta es bien conocida por todos, los gobiernos que han llegados manchados por un proceso ilegítimo al poder tienden a promover acciones “a favor de los más vulnerables” con el objetivo de mostrar que realmente tienen un interés legítimo por estos sectores poblacionales. Nada más lejano de la realidad que la supuesta bondad de la burguesía, su estrategia es clara, extender su estructura clientelar hacia aquellos lugares donde no han sido efectivos en cooptar o embrutecer al proletariado y al campesinado, es un intento por tratar de comprar a las bases de la izquierda electoral y no electoral. En lo siguiente se hará un breve recuento de las políticas asistencialistas del neoliberalismo orientadas al propósito ya mencionado, la presentación de la “Cruzada Nacional contra el Hambre” por parte de EPN, la estrategia de la “Cruzada”, los límites y peligros para los reformistas y ultraizquierdistas así como la táctica a seguir por parte de los marxistas contra esta medida a todas luces mediática pero a la vez perversa.
Antecedentes
La mano que mece la cuna de EPN, es decir, Carlos Salinas optó en su sexenio por aplicar un programa similar al que ahora Peña pretende hacer pasar como su gran esfuerzo de inicio de mandato, el Programa Nacional de Solidaridad (PRONASOL) fue la estrategia utilizada para reforzar el aparato clientelar donde a cambio de “ayuda” a los sectores más vulnerables logró atemperar las protestas en su contra. Ernesto Zedillo continuó con la misma política, aunque cabe decir, bajo amplios márgenes de opacidad de información de beneficiarios y zonas de operación. Vicente Fox y su credo de “transparencia” no modificaron sustantivamente la política de origen salinista, solo le agregaron la particularidad de transparentar determinadas piezas de información que se consideraron necesarias para cumplir con esa bandera, finalmente, Felipe Calderón hizo de Oportunidades su supuesto “programa estrella” en materia social, con tanta efectividad que logró aumentar la pobreza en el país además de dejar un baño de sangre que continua hasta el día de hoy.
Hay que decir que estos tipos de programas nacen del llamado Consenso de Washington y tienen como lógica la idea de que el Estado literalmente no deje morir de hambre a una determinada parte de la población, no por razones de humanitarismo, sino sobre todo, para conservar una clientela política que sea dócil, fácil de manipular y movilizar a favor de sus intereses. Ni el PRONASOL ni Oportunidades ni mucho menos la “Cruzada” de EPN pretenden acabar con la pobreza, a lo sumo se trata de atemperarla y si en el camino pueden ganar más adeptos para su causa y que éstos se mantengan pasivos resulta una inversión muy buena.
En concordancia con lo anterior, hay que señalar que la política reformista no es muy diferente de la de la derecha, a lo sumo pretenden incrementar en un nivel mayor los niveles salariales de la población pero –y esto resulta fundamental para diferenciarla de un programa revolucionario- sin trastocar las relaciones de producción capitalista.
La presentación de la “Cruzada”

En un evento donde se buscó reunir a la “crema y nata” de la clase política el 21 de Enero en el municipio de Las Margaritas en Chiapas, bastión del EZLN, Enrique Peña Nieto (EPN) lanzó su "cruzada contra el hambre", con el objetivo "abatir la carencia de alimentos de cerca de 7.4 millones de mexicanos". [1] Los elementos simbólicos que se combinaron en el escenario fueron la presencia de Gobernadores y el Jefe de Gobierno del D.F. así como personas que claramente iban en calidad de acarreados al evento. Adicionalmente, éste se realizó en un municipio donde el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) tiene fuerte presencia, lo que fue interpretado por muchos como una afrenta directa hacia el Zapatismo.
Sin embargo, lejos de ser un escenario magno resultó otro de los ya clásicos shows de Peña Nieto, lleno de frivolidad y “buenas formas” al que el mismo SubComandante Marcos se refirió haciendo mofa del mismo y de paso dejando claro qué sector de la Izquierda electoral está coludida con EPN, es decir, el ala derecha del PRD encabezada por Jesús Ortega y Jesús Zambrano.[2]
La Estrategia

Según se presenta en el decreto[3] que establece el Sistema Nacional para la Cruzada contra el Hambre, la Cruzada es “una estrategia de inclusión y bienestar social, que se implementará a partir de un proceso participativo de amplio alcance cuyo propósito es conjuntar esfuerzos y recursos de la Federación, las entidades federativas y los municipios, así como de los sectores público, social y privado y de organismos e instituciones internacionales”, teniendo 5 objetivos centrales:
  1.        Cero hambre a partir de una alimentación y nutrición adecuada de las personas en pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación.
  2.      Eliminar la desnutrición infantil aguda y mejorar los indicadores de peso y talla de la niñez.
  3.    Aumentar la producción de alimentos y el ingreso de los campesinos y pequeños productores agrícolas.
  4.    Minimizar las pérdidas post-cosecha y de alimentos durante su almacenamiento, transporte, distribución y comercialización.
  5.      Promover la participación comunitaria para la erradicación del hambre.
En un análisis inicial vemos que los objetivos pueden sonar loables y bien intencionados, sin embargo, observando evidencia que incluso la propia burguesía produce las siguientes contradicciones saltan a la vista:
1.- Si como dice el primer objetivo su fin es “Cero hambre de personas pobreza multidimensional extrema y carencia de acceso a la alimentación” entonces debería dirigirse hacia aquellos lugares donde dicha condición es más cruenta´, es decir, los municipios rurales, donde la pobreza es la más crónica del país, pero resulta que la “Cruzada” iniciará sus operaciones en 400 municipios, la mayoría de ellos urbanos, donde dicha condición no es predominante. Es necesario añadir que, dentro de los municipios contemplados de las 32 entidades del país, en 14 de los Estados se realizarán elecciones éste año, la mayoría deellas de diputados al congreso local y presidentes municipales, a excepción de Baja California donde también se elegirá nuevo gobernador (se rumora a Hank Rhon como posible narcocandidato del PRI). En el D.F. la "cruzada" se ejecutará en Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Tlalpan y Álvaro Obregón, bastiones históricos de la Izquierda electoral. Además, la cruzada contempla intervenir en 55 municipios de Chiapas, 46 de Guerrero y 133 de Oaxaca.
2.- Si se trata de aumentar la producción de alimentos en el ingreso de los campesinos, ¿por qué la política del neoliberalismo hacia el campo ha sido favorecer monopolios de terratenientes y otorgar subsidios mínimos a los pequeños productores agrícolas?[4], eso sí, la mayoría de organizaciones que reciben fondos son pertenecientes o tienen nexos con la CNC priísta, ¿se podría esperar que cambie dicha política? Es muy poco probable cuando los beneficiarios son parte del aparato corporativo del PRI.
3.- Si buscan “promover la participación comunitaria para la erradicación del hambre” ¿por qué tal ejercicio no fue realizado por Peña Nieto cuando fue Gobernador del Estado de México? La evidencia muestra que fue precisamente lo contrario, el Estado gobernado por EPN registró el mayor aumento en el número de personas en pobreza extrema, aumentando en 214 mil personas de 2008 a 2010, condición que su supuesta “Cruzada” busca combatir.[5]
En términos presupuestales, la “Cruzada” contempla la coordinación de 64 programas federales con un presupuesto de $280,122,298,646.00 para el año 2013 que de ser divido entre cada uno de los supuestos beneficiarios a los que pretende llegar se podría realizar una hipotética entrega de casi $3155 por cada uno, aunque sabemos por experiencia que la mayoría de recursos acaban en la burocracia encargada de operar los programas. En síntesis, la estrategia es un muy buen discurso que sirve de pretexto idóneo para tratar de minar a la izquierda y ganar algo de legitimidad para EPN.
Alternativas para combatir al corporativismo priísta
Resultan curiosas las reacciones de los reformistas y los ultraizquierdistas a la “Cruzada” de Peña, por un lado, los reformistas se sienten realmente amenazados por que pueden perder a su clientela política, habría que decir que esta ala de la izquierda está habituada a prácticas que no distan mucho del priísmo o que incluso aprendieron de ellos, ahora que el PRI puede desplegar el aparato a nivel federal esto los aterra. En el caso de los ultraizquierdistas y sobre todo del SubComandante Marcos éste solo descalificó la acción ya que siente que las “limosnas” de Peña Nieto no tendrán efecto en las comunidades zapatistas, olvidando que el país no se reduce a los caracoles en Chiapas y que la lucha contra el priísmo no puede mantenerse en los límites de los territorios controlados por el EZLN.
Para los marxistas las mejoras para las clases explotadas no constituyen un tabú sino que son una herramienta de lucha que no debe ser desechada, pero claramente hay que explicar la naturaleza de medidas como la “Cruzada” de Peña y sobre todo que las dádivas que pretende repartir no son producto ni de su riqueza ni mucho menos de su magnanimidad, sino del simple deseo de mantener a raya a los trabajadores y campesinos del país. Una táctica clara de los marxistas en el próximo periodo es la de explicar lo anterior pero también luchar contra los embates de la derecha, es decir, contra intentos de privatizar los energéticos, aumento de impuestos (sobre todo gravar alimentos y medicinas) y recortes al gasto social además de contribuir a la organización del proletariado y el campesinado (ya sea en MORENA, los sindicatos, el movimiento #YoSoy132 u otros), ello muestra una clara diferencia con los reformistas que creen no poder combatir al aparato estatal cuando tienen menos recursos económicos o los ultraizquierdistas que se creen inmunes a los ataques de la derecha. Es muy importante alzar la bandera de lucha con el objetivo de atraer a más compañeras y compañeros que puedan sumarse y con ello evitar cosas como la aprobación de la reforma a la Ley Federal del Trabajo, es preciso comprender que podemos caminar separados, respetando nuestras diferencias, pero golpear al mismo tiempo al enemigo en común, de esa forma seremos inmunes a las migajas que pretende arrojarnos la burguesía y podremos combatirla de manera más efectiva.

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