domingo, 7 de abril de 2013

#Pactoporméxico Pacto: retroceso político y social. Por @martibatres


Fuente: @lasillarota

El llamado Pacto por México no es un paso hacia adelante. Es más bien una nueva edición del presidencialismo.


El Poder Ejecutivo retoma el papel metalegal de gran legislador, sepulta al Congreso de la Unión y subordina a los partidos políticos. Es la filosofía del pensamiento único. Todos al unísono en favor del pacto. No se vale discrepar, no se vale debatir.

Cuando se supone que deberíamos transitar a un régimen más bien parlamentario o semi parlamentario, el Congreso es despreciado como en las épocas más esplendorosas del autoritarismo mexicano. Ahí no se discute nada, ahí no se puede cuestionar, modificar, proponer o construir. Al viejo estilo, a las Cámaras solo se asiste a levantar el dedo. Los coordinadores se acercan a los legisladores de sus bancadas para decirles "no discutas, ya está en el pacto". Diputados y senadores pueden presentar decenas de iniciativas pero sólo se dictaminan las del Ejecutivo. El desprecio denota la forma en que ven a los legisladores desde el poder, como representantes susceptibles del maiceo. Las decisiones políticas se toman en Los Pinos, para los legisladores IPads, fistoles de oro, viajes y carros.
El pacto no es una renovación ni mejoramiento del viejo programa conservador de ajuste estructural que comenzó hace 30 años. Es simplemente la continuidad de un proyecto añejo. La única diferencia es la adhesión de nuevos actores. Pero no nos equivoquemos, ahí no están incluidos los intereses de la gente común. El pacto es para facilitar la aprobación de reformas que implican nuevos procesos de privatización, desnacionalización y de alto sacrificio social.



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