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sábado, 5 de febrero de 2011

Cinito del Sábado: "Zeitgeist Moving Forward"

Te invitamos a ver el "Cinito del Sábado", en esta ocasión con el cuarto documental de la serie de documentales de "Zeitgeist", del director Peter Joseph, de este año 2011:

"Zeitgeist Moving Forward"


Sinopsis:
Es un documental que presenta el caso de una necesaria transición fuera del paradigma socioeconómico actual, el cual gobierna nuestra sociedad entera. Este tema trasciende las cuestiones del relativismo cultural y de la ideología tradicional, centrándose en el núcleo del conflicto, en los atributos empíricos de la "vida en la tierra" y la supervivencia social, extrapolando estas leyes naturales inmutables hacia una nuevo paradigma de sociedad sostenible llamado "Economía Basada en Recursos".

Esta película presenta expertos en los campos de la salud pública, antropología, neurobiología, economía, energía, tecnología, ciencias sociales y otros campos relevantes que se vinculan a la operación social y a la cultura. Los tres temas centrales de la obra son el Comportamiento Humano, Economía Monetaria y Ciencia Aplicada. En conjunto esta pieza crea un modelo de entendimiento hacia el paradigma social actual, por qué es imprescindible salir de él, junto con un nuevo, radical y aun así práctico enfoque social basado en los conocimiento de vanguardia, los cuales resolverán los problemas sociales que el mundo enfrenta hoy en día.

Un atributo único de este trabajo, que lo distingue en estilo de la mayoría de documentales, es que paralelamente presenta un gran trabajo dramatúrgico y cinematográfico, con notables actores que, de manera abstracta interpretan diversos temas relacionados con el mensaje esencial de la película. La obra también emplea numerosas animaciones y abstractos visuales en 2D y 3D, sin dejar de lado la orientación tradicional de un documental.

No faltes, esta noche de Sábado 5 de Febrero de 2011 a las 10 PM por: http://www.radioamlo.tv/


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miércoles, 26 de enero de 2011

Documental: "Obsolescencia programada" (Comprar, tirar, comprar)



(Enero 2011) (RTVE - Corporación de Radio y Televisión Española)

sábado, 1 de mayo de 2010

Cinito del Sábado


Te invitamos a ver el "Cinito del Sábado", en esta ocasión con un excelente documental del 2005, del director argentino Fernando E. Solanas:


"La dignidad de los nadies"

Sinopsis:

En Argentina, durante los años noventa se reiteró la idea de que la realidad no podía ser caminada, que los ciudadanos debían resignarse a la vía única neoliberal.

En este documental se describen las historias y testimonios conmovedores de la resistencia social en Argentina frente al desempleo y el hambre producidos por el modelo globalizador. Son relatos de solidaridad, pequeñas epopeyas contadas por sus protagonistas, héroes anónimos con propuestas colectivas que vencieron el desamparo, reconstruyendo la esperanza.


No faltes, esta noche de Sábado 1° de Mayo de 2010 a las 10 PM por: http://www.radioamlo.tv/


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martes, 24 de marzo de 2009

EL FRACASO DEL NEOLIBERALISMO Y LA FALTA DE ETICA POLITICA DE LA DERECHA


Dr. Francisco J. Andrade.

24 de Marzo de 2009

1.- Hola amigos netescuchas, con motivo de la desaparición del papel-dinero en Wall Street, el gobierno norteamericano ha venido discutiendo con vehemencia y a veces con indignación, la necesidad de regular las actividades del mundo financiero.

Esta actitud ha generado reacciones negativas entre los financieros y políticos cuyas convicciones apoyan sólidamente la continuación de las teorías y las prácticas del capitalismo moderno. Entre los practicantes de la economía en países como México, existe un desconcierto derivado del tropiezo de su campeón neoliberal.

Nada causa más desconcierto que la pretensión del gobierno norteamericano de regular las operaciones de los bancos, limitando por consiguiente su libertad para llegar a resultados óptimos vía la competencia como lo prescribe la receta neoliberal, competir entre ellos para fijar comisiones por sus servicios, ejercer el derecho del movimiento irrestricto de capitales entre países, la libertad de promover instrumentos financieros para el logro de ganancias vía el manejo de los riesgos y fomento del uso del capital en la búsqueda de mayores ganancias, entre otras libertades..

Sería muy fácil encender la pasión y declarar que los financieros de Wall Street son los causantes del agujero negro en que nos encontramos todos los países.

Sugiero que esto no es así.

El desarrollo del capitalismo no responde a meras argucias para engañar al prójimo. Desde el principio, se han ideado argumentos lógicos seguidos de la investigación y práctica de esos argumentos para fundamentar el desarrollo en las sociedades europeas y después las de todo el mundo.

El trabajo teórico y estadístico fundamentando el capitalismo, los resultados concretos obtenidos y el bienestar logrado, señalan que no se trata de un pasatiempo en el que se puede empeñar cualquiera para desacreditarlo.

No existe tampoco la imposibilidad de indagar la verdad. Simplemente hay que aplicarse a resolver el problema, analizando uno a uno sus componentes e intentar la síntesis que señale las inconsistencias. Esta nota intenta ilustrar algunos de los caminos analíticos a la luz de la política que practican los partidarios de la izquierda.

Y va de historia: desde el siglo XVIII, Adam Smith expresó con claridad que el egoísmo racional en una economía de libre mercado conduce al bienestar económico. Tomo de la biografía de Adam Smith la expresión de que “para obtener un ingreso con su trabajo en un mercado competitivo, los individuos deben producir algo de valor para los demás”. Lo anterior es válido para cualquiera. Pero no se detuvo aquí su planteamiento, sino que lo sinterizó genialmente al decir en 1776 que: “a través de dirigir su industria (su trabajo) de tal manera que el producto obtenido tenga el mayor valor posible, el trabajador o empresario, intenta solamente obtener una mayor ganancia, y en este caso, como en muchos otros, es conducido por una mano invisible a la obtención de un objetivo que no formaba parte de su intención (egoísta)”. Esto es, que aún sin querer, a través de su interés individual, el trabajador promueve la mayor eficiencia posible, pues puede sugerirse con un poco de aritmética, que esta acción individual producirá los mayores volúmenes de producto al menor costo posible. Aquel que quiera competir con precios más altos que los demás, simplemente no tendrá un producto que sea aceptado por los consumidores informados y tendrá que bajar sus precios o almacenar en vano su producto. El comportamiento racional, generará el mayor beneficio social en forma automática. En la época que se expresaron estas ideas, Newton había descubierto el mundo y le asignaba a cada planeta sus horarios y posiciones en el espacio y además nos enseñó por qué.

Todo lo anterior, manejado por la misma mano invisible, debidamente racionalizada.

Siguiendo con nuestra historia y como producto de la inmensa tragedia humana del colapso de los mercados en los 30’s del siglo veinte, apareció un genio de las ideas llamado John Maynard Keynes y un genio político llamado Franklin D. Roosevelt. El primero propuso la intervención directa del gobierno para incrementar el gasto público ya que las acciones económicas al nivel de los individuos o empresas, podrían disminuir el producto total y hacer más lento el crecimiento de la economía, con el consecuente desempleo y la disminución de bienes y servicios.

En estas condiciones, la intervención gubernamental se percibe como necesaria, so pena de permanecer en el estancamiento.

El argumento fundamental de Keynes fue que la política gubernamental debe utilizarse para incrementar la demanda global, vía aumento del gasto y el control de las tasas de interés para incrementar la actividad económica y reducir el desempleo y la deflación.

Según Keynes, proceder de otra forma sería perpetuar la crisis.

Para citar dos ejemplos notables y exitosos, se construyó la presa más grande del mundo en su tiempo y se desarrolló el Valle del Río Tennessee. Esta intervención del gobierno principalmente en la generación de electricidad, aparte de otros objetivos, ha sido y es uno de los ejemplos notables de la intervención del gobierno en la economía norteamericana.

Para los netescuchas curiosos, consulten en wikipedia el artículo “Keynesian Economics”.

Franklin D. Roosevelt se decidió, con las ideas de Keynes a darle una ayudadita a la mano invisible y señaló: “ (que) al desarrollarse la Nación, y en tanto que los inventos y la industria y el comercio aumentaban su complejidad, las incertidumbres de la vida se hacían también más complejas. Entre un creciente número de ciudadanos, y entre las frecuentemente intangibles fuerzas de la poderosa industria, los hombres han descubierto que su fuerza individual y su ingenio ya no son razones suficientes. Esto era verdad no solamente para el trabajador en su taller o en su oficina; era también una realidad para el comerciante o fabricante que lo empleaba. En ocasiones similares los hombres habían buscado a los vecinos para obtener ayuda y consejo, ahora buscaron al Gobierno.”

Y continúa: “Debemos enfrentar el hecho de que en este país tenemos una seguridad social para el rico y una seguridad social para el pobre y que el Gobierno tiene las mismas obligaciones frente a ambos. La seguridad (social) nacional no es algo que se tiene a medias: es todo o nada.” Con estas frases emitidas por radio en junio de 1934, el Presidente Roosevelt, comunicó a los norteamericanos, la decisión de actuar en favor del hombre común y de hacer efectiva la directiva de las filosofías que nos han convencido que la soberanía de los pueblos emana de ellos mismos y no del privilegio de unos cuantos (Rousseau). Señaló que las fuerzas naturales derivadas del egoísmo racional, no eran suficientes. Por tanto estableció con energía un programa, aún existente, de seguridad social. Este programa ha sido combatido por el liberalismo, inclusive la iniciativa privada ha enderezado sus baterías en contra del limitado servicio de seguridad social de México.

La seguridad social para todos, figura actualmente en el programa del Presidente Obama, como una de las promesas más importantes para los norteamericanos, que se enfrentan al desempleo y a los costos crecientes de los servicios médicos en los Estados Unidos

Y así se llegó al período de combate frontal entre los neoliberales a ultranza y los partidarios de la intervención del gobierno en la vida social.

Las bases concretas del neoliberalismo se fueron gestando lentamente y por fin quedaron plasmadas en el Consenso de Washington a partir de 1989: disciplina fiscal, redireccionamiento de subsidios hacia servicios como educación elemental, servicios elementales de salud e inversión en infraestructura; ampliación de la base de causantes para aumentar la captación de impuestos; tasas de interés determinadas en el mercado; librecambio del peso; liberalización del comercio internacional: liberalización de la inversión proveniente del extranjero; privatización de la empresa pública; desregulación de procedimientos que impidan la entrada a los mercados o restrinjan la competencia; y finalmente, seguridad legal para los derechos de propiedad.

Estas directrices, han sido implementadas por los bancos multilaterales y el gobierno norteamericano actuando concertadamente. Para los gobiernos dependientes de su volumen de reservas en dólares, esto significa la sumisión o el desastre vía la excomunión por parte de las autoridades del Fondo Monetario Internacional, que se estableció para garantizar la estabilidad de los mercados internacionales desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Esto marca la consolidación del neoliberalismo que se manifestó en nuestro país desde hace dos décadas y que propició la dilapidación de la empresa pública mexicana con toda la secuela que implica la aplicación de una receta que quizá nosotros no debiéramos de haber aceptado, ya que implicó la desaparición a rajatabla de instituciones adecuadas a nuestro país. Vale la pena recalcar que es notable la resistencia y el contraataque efectivo que la Universidad Nacional Autónoma de México ejerció contra la aplicación ciega del Consenso de Washington. Para el sacerdote del credo derivado del Consenso de Washington, los subsidios debían ser para la educación elemental pero la educación superior es más efectiva en manos de la empresa privada.

¿Pero que es realmente el Consenso de Washington?, mantengo que es una de las bases en las que se afirma el neoliberalismo salvaje que ha asolado a nuestro país. Su entendimiento nos llevará a combatirlo. Por ejemplo, en el New York Times del 8 de marzo del 2009, Stanley Fish publicó una nota citando una definición de neoliberalismo que puntualiza lo que este es. Lo copio tal cual: “El neoliberalismo es una filosofía en la cual la existencia y operación de un mercado tienen valor intrínseco separadamente de cualquier relación previa con la producción de bienes y servicios... y en la cual la operación de un mercado o de una estructura semejante a un mercado se ve como una ética en si misma, que es capaz de servir de guía para toda la acción humana, y esa ética sustituye a todas las convicciones éticas previas”.

Según esa definición, el creyente no está autorizado para discutir y mucho menos negar, los contenidos del Consenso. En efecto, en México estas creencias se introdujeron vía las instituciones financieras gubernamentales, las cuales prepararon a celosos acólitos, especie de fedayines que se dedicaron a la destrucción de instituciones públicas como si fueran templos paganos y sus operadores, idólatras dignos del quemadero.

2.- En México la dependencia encargada de aplicar el Consenso de Washington ha sido la Secretaría de Hacienda con sus coadyuvantes la Secretaría de la Función Pública, y la Procuraduría General de la República. La aplicación de la Política neoliberal, basada en los diez puntos del Consenso, no tiene objeción, en la suposición de que la Fuerza Política corresponde al Panismo y en consecuencia se imponen las opiniones y la lógica partidista conservadora con todo y su lejanía de las legítimas aspiraciones sociales representadas por las ideas y esfuerzos de la izquierda y de Andrés Manuel López Obrador.

3.- Sin embargo, la legítima fuerza política del panismo ha obscurecido su actuación en la defensa a ultranza de la competencia en el libre mercado y la desregulación, con lo que ha violado casi todas las reglas de la ética elemental, y en su afán por eliminar a la empresa pública, se han destruído instituciones que benefician a la Sociedad, como es el caso de la organización que recolectaba barbasco en beneficio de los campesinos recolectores, o la organización que protegía a los muy pequeños productores de café. En general ha eliminado el gobierno conservador la asistencia para aquellos que no pueden mejorar su situación por sí mismos. Aquellos para quienes el mercado no tiene significado, por ejemplo los pequeños productores de maíz para subsistencia.

En su furor privatizador, el gobierno panista no ha vacilado en la eliminación de la empresa pública vía la negativa para el mantenimiento de la planta productiva que poseía maquinaria y bienes inmuebles, utilizando para esto a los subordinados de la Secretaría de Hacienda para obstaculizar el cumplimiento de los planes de inversión previamente aprobados. Vía la concertación entre Hacienda y la Función Pública se consignan objetivos para la empresa pública, que siendo correctos, son inalcanzables y esto a sabiendas de los funcionarios encargados de la neoliberalización. Cuando los acuerdos alcanzados en conjunto con la empresa pública, en base a los estatutos y reglamentos acordados, no convienen al privatizador, se imponen condiciones especiales que hacen imposible el cumplimiento de los objetivos de la institución bajo juicio. La autonomía acordada para el buen funcionamiento de la empresa pública se acota hasta el estrangulamiento. Este fue el camino escogido para privatizar a PEMEX. Como se decidió a priori que la empresa privada se desempeñaría más eficientemente, se dió de baja al personal técnico sin respetar la libertad de cada uno de los individuos eliminados de su empleo. Claro que se opuso resistencia pero el estado es más poderoso y los despedidos en décadas pasadas aún deambulan solitarios con su capacidad de trabajo y en ocasiones su salario, aún intactos. En su relación con las leyes, estas se acomodan a la conveniencia del gobierno conservador para simular el cumplimiento de la ley y no hay compensación por los daños causados ni distribución de los beneficios. Se niega el suministro de información y se amedrenta con la ley.

Todo lo anterior, es un listado inicial del quebranto de la ética pública, que no siendo una novedad en nuestra historia política, sirve de todas maneras para ilustrar las cuestiones que informan la ética que si mantiene Andrés Manuel López Obrador y sus seguidores de la izquierda.

Resumiendo, la aplicación del neoliberalismo por los gobiernos conservadores demuestra una falta de ética, en parte por su carácter de imposición internacional externa. Cuentan estos gobiernos además con una práctica ética, que califico de deleznable, entre los funcionarios de todos los niveles, especialmente de la Secretaría de Hacienda que tiene los contactos directos con las organizaciones internacionales y con el financiamiento del presupuesto de la empresa pública

En razón de que muchos de los creyentes y practicantes del neoliberalismo alegan la aplicación de acuerdos internacionales, es necesario legislar para que todos los acuerdos internacionales sean sujetados a un escrutinio efectivo por parte de los partidos políticos para eliminar los acuerdos internacionales dañinos. La revisión de los acuerdos internacionales debe llevarse a cabo, cuidando que el Ejecutivo y los otros poderes no nos conduzcan hacia un restaurante de una sola sopa, con el desierto rodeándonos.

jueves, 26 de febrero de 2009

NEOLIBERALISMO MEXICANO. VIDEO

APORTE DE LA RED:

http://www.youtube.com/watch?v=SLLwNodjvj8

sábado, 31 de enero de 2009

Cinito del Sábado

Te invitamos a ver el "Cinito del Sábado", en esta ocasión con el documental dirigido por Florian Opitz, que trata el tema de las privatizaciones y sus consecuencias en diferentes partes del mundo.

"La Gran Venta"

No faltes, esta noche de Sábado 31 de Enero de 2009 a las 10 PM por: http://www.radioamlo.tv/


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lunes, 22 de diciembre de 2008

¡Arriba las manos esto es la Navidad!

13 estrategias de autodefensa para no sucumbir al chantaje publicitario "navideño"

Por: Fernando Buen Abad Domínguez / Rebelión/Fundación Federico Engels/Universidad de la Filosofía

El trineo de la mercancía navideña tirado por jaurías de publicistas.

Sin la publicidad, sin la complicidad de los gobernantes, sin la complacencia de los mandos clericales… el cometido mercantil de los festejos navideños naufragaría en las tiendas departamentales. Los mass media han secuestrado, en alianza con sinnúmero de socios, la "Navidad". Antes, durante y después del que se conoce como día del aniversario natalicio de Jesucristo, una vorágine mercantil se apodera del mundo y lo inunda con mal gusto, juguetería basura y música cursi al servicio de un episodio de expansión comercial cuya capacidad de penetración ha rebasado todo el límite. Y se lo promueve como logro moral del capitalismo.

Se trata de un ultraje navideño con juguetes, arbolitos, esferas, luces, moños y excesos de todo tipo. La "industria publicitaria" cumple su tarea ideológica, camuflada de cristiana, entrañable e inofensiva. Reino terrenal de sistema avasallante de producción publicitaria en éxtasis capitalista de objetos incontables y en plena crisis de sobreproducción. Nos inunda la publicidad, juega con nuestros sueños, planifica estrategias de ventas con bases materiales concretas y complejas, se hace de nuestras palabras y penetra nuestros campos imaginarios, nuestros deseos, nuestros apetitos, nuestras ambiciones… alienación que desgarra toda relación con la vida real para garantizar la usurpación del salario a cambio de baratijas de ocasión. "Noche de paz y noche de amor"… dicen.

Asalto ideológico penetrante que nos exige autodefensas para ayudarnos a desconfiar del oropel publicitario, interpretar correctamente las exageraciones y las ambigüedades, desnudar las trampas de la lengua burguesa. Aunque la tengamos metida en casa, la guerra ideológica emprendida por los mass media para hacernos compradores compulsivos de cualquier basura, debe ser combatida sistemáticamente y con los bolsillos del salario perfectamente cerrados.

13 ideas para cambiarle la suerte al salario de los trabajadores amenazado por los buitres de la publicidad navideña:

1. Celebrar sin fanatismo. (celebréis lo que celebréis) No hay dios padre ni dios hijo que se ponga contento con llenarle los bolsillos a esos mercachifles dueños de la payasada mercantil que nos saquea los salarios.

2. No legitimemos las ideas y creencias del patrón ni de la clase a que él pertenece. No legitimemos los intereses de una clase dominante ni sus ritos ni su modo de vendérnoslos.

3. No nos dejemos extorsionar: los modos en que la burguesía celebra sus "fiestas navideñas" no tiene por qué ser imitada. No se es "débil", "feo", "perdedor", "pobre" o "tonto" si uno decide hacer con su dinero celebraciones totalmente distintas a las del burgués ostentoso.

4. Nada de lo que se anuncia la publicidad debe ser comprado si no corresponde a necesidades concretas de los trabajadores. Nada debe ser comprado bajo chantaje, vergüenza o imposición alguna. Se puede discutir abiertamente la compra de artículos o regalos para celebrar, analizarlo con amigos y compañeros de trabajo, comparar precios y hacer compras colectivas. Eso ayuda a no enfrentar en soledad las argucias de la publicidad para engañar y saquear el dinero de los trabajadores.

5. No comprar llevado por la idea de ser envidiado por todos. No permitir que manipulen nuestros deseos, instintos, antojos, afectos y cariños. Ningún juguete suplanta la relación personal, ningún objeto sustituye la solidaridad y el amor. Ni un solo peso a los manipuladores especialistas en propinar al pueblo golpes bajos para obligarlo a gastar en fetiches perversos.

6. La publicidad mercantil es la ideología de la burguesía, es el púlpito del capitalismo, no le creamos un ápice. No gastar en Navidad, más allá de lo racionalmente indispensable, no nos hace pecadores, insignificantes ni estúpidos. No dejemos que nos acomplejen.

7. Es mentira que con regalos se fortalece el afecto. De padres a hijos o de padres entre sí. Los hombres (trabajadores, obreros y campesinos) no dejarán de ser hermanos porque no gasten su salario en complacer a los publicistas. Que por su parte no son hermanos más que del dinero.

8. Es mentira que en la Navidad de los burgueses todos somos "hermanos", "hijos de Dios"… etc. En estas festividades la lucha de clases persiste y ningún comerciante dejará sus riquezas para beneficiar a los trabajadores, a quienes, por el contrario, esquilma y engaña ayudado por publicistas. Ni un centavo para ellos.

9. No hace falta emborracharse ni embrutecerse para ser felices. Tampoco se es feliz por gastar mucho dinero. Todavía hay muchos momentos de felicidad que son gratis. Cosa de ingeniárnoslas.

10. No dejarse "estimular" con las payasadas que inventan los publicistas empeñados en emocionarnos, sensibilizarnos, cachondearnos para que paguemos cualquier precio por cualquier basura.

11. Ninguna publicidad logrará garantizar "mayor poder sexual", "mágia", "seducción"… los trabajadores no deben conceder ninguna credibilidad a quienes ofrecen paraísos imaginarios ni ilusiones mediocres. Todo lo que buscan es quedarse con el producto del trabajo, saquear lo que le queda al trabajador después de que el patrón ya ha esquilmado los salarios.

12. Cuestionemos y sancionemos socialmente la publicidad burguesa produciendo interpretaciones críticas y disidentes sobre sus dispositivos ideológicos y sus fines contra la clase trabajadora.

13. El salario de los trabajadores debe ser defendido por los trabajadores. Especialmente contra la publicidad burguesa.

El dinero o la vida (o las dos cosas):

La publicidad en épocas navideñas expresa también la urgencia mercantil de las empresas. Les urge vendernos todo y para eso no importa qué clase de canallada (con música sacra o escenas glamorosas) halla que inventar. Los patrones afilan sus colmillos con ayuda de publicistas para vendernos su ideología y su mercadería. El producto del trabajo convertido en un botín acorralado con artefactos, engañifas, tentaciones generalmente innecesarias, inútiles e inservibles.

Quieren nuestro dinero a como de lugar y quieren que lo entreguemos felices de la vida. Ese es su cinismo que mueve a risa por la ironía que se agudiza cuando se habla de "fraternidad entre hermanos" pero a la hora de quedarse con la mejor parte, la burguesía cierra las puertas de sus casas para que los pobres no entren a robar los juguetes caros de los niños ricos. Quieren vendernos cenas, viajes, cuentas bancarias, relojes, juguetes, bebidas… la ideología dominante desarrolla todo para intervenir en la conciencia de aquellos a los que somete y emplea el discurso publicitario navideño esencialmente para satisfacer la ansiedad de los patrones y sus "nichos de mercado".

El capitalismo con su publicidad actualiza perversiones mercantiles contra el proletariado a quien aplica un tratamiento diversificado entre la seducción y el desprecio, a lo largo del año, claro, pero muy especialmente en navidad. La clase trabajadora es acribillada desde los medios de publicidad para engordar los ingresos que la burguesía secuestra impunemente con cualquier pretexto. Ocurre una guerra abierta inter-burguesa, batalla entre empresas, caracterizada por la virulencia manipuladora de mensajes elaborados por especialistas de la canallada mercenaria.

La clase trabajadora sufre los estragos de esa guerra porque es la enemiga de clase, la fuerza que produce la riqueza y la fuerza a la que el capitalismo devasta saqueándole el producto de su trabajo hasta la ignominia. Navidad es un pretexto más donde las paradojas de agudizan porque la hipocresía burguesa es infinita, celebran el nacimiento de Cristo mintiendo y robando a diestra y siniestra. Hay que recordar aquello de la aguja y el camello y aquello de los mercaderes en el templo.

El discurso dominante se explicita en los valores de las compras. Los trabajadores son víctima de una marejada discursiva que los somete al adoctrinamiento mercantil, manipulación psicológica, violencia simbólica destinada a amaestrarlos ante los caprichos del mercado. La publicidad medra los deseos, pero también los fabrica para "negociarlos" continuamente en su escalada permanente para la apropiación del mundo.

Es preciso multiplicar las luchas contra al modelo hegemónico de publicidad y la transformación radical de la cultura, degenerada en manos del capitalismo. Lucha contra el régimen de propiedad de las herramientas de producción en comunicación y contra las relaciones de producción dominantes .Lucha contra la alienación y la manipulación, lucha contra el discurso nazi-fascista incubado en la publicidad burguesa.

Lucha por una corriente Internacional de la Comunicación hacia el Socialismo y Por una Corriente Internacional de la Filosofía hacia el Socialismo

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Dr. Fernando Buen Abad Domínguez
buenabad@gmail.com

jueves, 9 de octubre de 2008

Plan de emergencia...o alimentando a los especuladores

Enrique Valdivia
Druida

Con el mentado plan de ayuda al sector financiero de México, ayer por la tarde salieron los funcionarios encargados de la política económica y monetaria con la gracia de defender el desplome del peso ante el dólar. Cómo lo hicieron, sencillo salieron a ofrecer dólares de nuestras sagradas reservas (que hasta hace unos días eran tan intocables como el manto de la Virgen de Guadalupe). Así es que les quitaron lo santas y las prostituyeron al mejor postor.

Así es como salieron con dinero en mano a ofrecer a quien pudiera comprar cerca 2500 millones de dólares. Pero que creen que los mortales como nosotros no podemos hacer esas operaciones sino es a través de instituciones bancarias, o lo que es lo mismo de los agiotistas del sistema bancario. En general se condujo el valor del peso, por un control del estado, que al final lo dejo estable después de depreciaciones constantes.

Pero la pregunta viene para todos los mortales que no contamos con “inversiones” que nos permitan ir al Banco de México a comprar nuestros dolarcitos a un precio inferior, claro los ganones fueron los mismos banqueros. Pero cuanto se llevaron el primer día de subasta. Según los análisis realizados por la sección financiera de Radio AMLO y con información del Banco de México (sic), el precio del dólar el día de ayer estaba por los 12.25 pesos por dólar. En la página de la institución se puede ver las asignaciones (más no a quien) de las ofertas. En general esto es lo que sucedió:

Vendimos 998 millones de dólares a un precio de 12.0159 pesos.
Por lo que recibimos 11,991,868,200 de pesos.

Hasta ahí la cantidad que recibimos por nuestros dólares de nuestras desprestigiadas reservas, nos dieron para una refinería. Bueno pero a como termino el dólar al cierre. Según esto a 12.25 pesos, lo que nos deja un subvalor de .2341 centavos de dólar. Pero ¿Cuánto es eso en pesitos mexicanos? La bella cantidad de 233 millones de pesos. Así que el primer día perdimos 233 millones de pesos que se fueron a la bolsa de los banqueros que brincaron de felices. Díganme quien se gana tal cantidad en un DIA. Ni Slim.

Bueno el día de hoy sale nuevamente el Banco de México y vende 1500 millones de dólares que había prometido el día anterior. Siguiendo el mismo procedimiento ya que fueron varias ofertas según el siguiente cuadro (consultable aquí http://www.banxico.org.mx/eInfoFinanciera/InfOportunaMercadosFin/MercadoCambios/ResultadosSubastas/PosturasAsignadasSubCamConvoc1.html)
Subasta de Dólares 9 de Octubre


Si señores 18 mil millones de pesotes por nuestros dólares. Pero nuevamente cuanto le regalamos a los banqueros. El precio del dólar según el Banco de México (sic), se quedo en 12.4433 y bueno al termino de la jornada el estado obsequio casi 44 millones de dólares, algo así como 546 millones de pesos.

Ese es el costo de mantener las finanzas sanas y mantener el mismo caballo pero con otro jinete.

Pero como dice cierta caricatura “esto no es todo amigos”. Según esto estaremos ofreciendo 400 millones de dólares a un precio inferior del 2% sobre el mercado hasta que se calme “el catarrito”. Así como vamos les diremos adiós a nuestras devaluadas reservas. Total es el costo del Cambio.


Comentarios druidaenresistencia@gmail.com

viernes, 26 de septiembre de 2008

Dinero es Deuda

documental didáctico donde se explica cómo se crea y funciona el dinero, una vez visionado, uno ya puede hacerse una idea de cómo funciona nuestro agradable mundo financiero y social. Es espeluznante entre otras frases que mencionan en el documental la del banquero Meyer Rothschild, fundador de la dinastía Rothschlid:

"Denme el control del dinero y ya no importará quién haga las leyes."










sábado, 20 de septiembre de 2008

Crisis o Capital contra sí mismo

EL CAPITAL CONTRA SI MISMO

"...La universalidad a la que tiende sin cesar el Capital, encuentra trabas en su propia naturaleza, las que en cierta etapa del desarrollo del capital harán que se le reconozca a él como la barrera mayor para esa tendencia, y por consiguiente, propenderán a la abolición del Capital por medio de sí mismo" (Karl Marx, borradores 1857-1858)

INTRODUCCION

Mientras cada día son más numerosos los intelectuales que intentan escudriñar y descubrir, en la extensa obra de Marx, explicaciones a la profunda crisis económica y social del modo de producción capitalista, y soluciones a ésta, a modo de recetario bíblico, pocos se atreven a seguir profundizando y desarrollando su enorme trabajo intelectual. Parece como si el factor tiempo, la que fuera la mayor aportación en la física de uno de los más grandes científicos de nuestra era, Albert Einstein, no deba tenerse en cuenta en el análisis de los procesos sociales ¡qué paradoja!

Unos se niegan a comprender el enorme alcance y trascendencia provocadas por la profunda transformación de las fuerzas productivas en esta etapa de desarrollo del Capital posterior a los estudios de Marx; otros auguran estas transformaciones como un gran desastre apocalíptico confundiendo el imparable proceso transformador y creador de la sociedad humana, con la auténtica negación de éste mismo proceso bajo el corsé capitalista ¡a éstos sólo les cabe maldecir al conocimiento humano y rezar por una impensable vuelta al capitalismo del pasado!; u otros, los más ilusos, se niegan a reconocer que hemos entrado en un camino irreversible en donde nada será igual como en décadas anteriores: los antiguos equilibrios en los que se sustentaban la viejas crisis ya no servirán, porque éstas se enfrentan apresuradamente a sus propios límites. Por esto la frase de Marx que encabeza estas reflexiones es, para los que quieran encarar un análisis del futuro de la Humanidad con rigor y valentía, de una gran importancia: EL CAPITAL CONTRA SI MISMO.

Una segunda consideración. La incertidumbre y la inestabilidad económica en este estadio de grave crisis, que muchos analistas no llegan a comprender por tan disparatada y turbulenta (pronto ninguna teoría económica será capaz de explicar los avatares de la sociedad del dinero), y que les hace considerarla a menudo como los primeros síntomas de una crisis final o megacrisis (la fragilidad del dólar, el déficit norteamericano, los desajustes financieros globales, la crisis energética, la burbuja inmobiliaria, etc.) no significan en absoluto que ésta aunque se llegara a producir sea la piedra filosofal de un gran cambio social. Los cambios sociales no sólo se producen cuando un sistema alcanza su agotamiento, sino a su vez, y fundamentalmente, por la acción y voluntad decidida de la sociedad que es capaz de dirigir en otro sentido su capacidad constructora. Sin ello, esta situación de crisis puede dar paso (y existen muchos síntomas que así lo indican) a una feudalización del Capitalismo. Las situaciones de barbarie que hoy vivimos (hechos y actos constatados en muchos lugares del globo) no las podemos vislumbrar por ahora como ningún indicio de periodo de cambio social sino, por el contrario, como tristes derrotas de una Humanidad que no alcanza ha encontrar aún el camino hacia su unificación y soberanía plenas. Cualquier lucha de rebeldía contra la sociedad del dinero, por pequeña que parezca, es un síntoma de esperanza de la vida frente a la barbarie a la que nos conduce el Capital.

RASGOS DE LA CRISIS

A partir del momento en el que se produce una situación de profunda transformación de las fuerzas productivas (microelectrónica, informática, comunicaciones, biotecnología, etc) el capitalismo, como modo global de reproducción social, se sumerge en las inciertas aguas de una crisis en donde la producción del Valor enfrenta sus verdaderos límites. La revolución de las fuerzas productivas, en carrera imparable, irrumpe en cascada en todos los sectores de la producción, zarandeando con fuerza los débiles equilibrios sustentados sobre la base de las propias contradicciones inherentes al sistema capitalista desde sus inicios. En el fondo de esta cuestión, lo que hace explotar todo el edificio desde sus cimientos, es la alteración de lo que hasta el momento se consideraba la correcta relación entre el trabajo necesario para la producción de cualquier mercancía y el plus trabajo que valoriza el Capital. Esta relación se derrumba con la nueva revolución tecnológica que el propio Capital está obligado a implementar. Este es el núcleo central que explica la crisis del modo de producción capitalista y lo que en cierta manera lo diferencia de otras crisis anteriores.

La tercera revolución industrial, la de la microelectrónica, trae aparejada la desvalorización general del Capital, es decir, una destrucción sistemática del mismo en el sentido de que no puede existir ni reproducirse de la misma manera que lo hizo desde sus inicios, en donde una y otra vez volvía a incorporarse a la producción en el intento de recomenzar de nuevo el ciclo de la acumulación. Esta incapacidad no puede ser interpretada, como lo fue en el pasado, como un simple sarampión que una vez superado solo dejaba como secuela un nuevo estirón de dinamismo, duradero hasta el siguiente sarampión. La crisis actual, no es una repetición cíclica de un mismo accionar, aunque en ella coexistan los elementos comunes de destrucción y violencia que siempre la han acompañado.

Cada crisis corresponde sin duda alguna a un cambio brusco, cualitativo y espectacular en el desarrollo de las fuerzas productivas. El motor de nuestra Historia, la Ciencia, ha irrumpido siempre como un mágico efecto renovador y revolucionario en el seno de nuestras sociedades. Son las únicas condiciones reales en las que son factibles y necesarios cambios en la vida y en las formas de organización social. Pero para el Capital, ávido de mantener su único ritual particular y mezquino (que el Capital rinda beneficios) la apropiación del conocimiento humano convertido en técnica, no ha hecho más que engendrar más y más contradicciones en su sistema y lo que podría ser bienestar y progreso de la Humanidad, lo transmuta en aves de tormenta anunciadoras de crisis. Crisis de sobreproducción, desvalorización del capital y del trabajo, excedente de capitales (sobreacumulación de capital) que no pueden ser invertidos de nuevo en la producción, pillaje, guerras...
Para salir de sus crisis el Capital siempre exige auténticos holocaustos humanos, sublimes sacrificios, destrucciones masivas, proezas históricas salvadoras. Seguramente sea necesario recordar que en los dos últimos rituales acontecidos, la Humanidad pagó con el sacrificio de 30 millones de muertos en la guerra del 14 y más de 100 millones en la Segunda Guerra Mundial. El Capital salió así vencedor de las crisis anteriores y no tiene hoy otra receta distinta para salir airoso de las venideras.

La misma existencia de estas repetidas crisis y la única salida que impone siempre el Capital (la destrucción de grandes masas de "capitales"), pone de manifiesto, con la corte de violencia y destrucción que las acompaña, la profunda irracionalidad e imposibilidad de superar los límites que el modo de producción capitalista intenta imponer a las fuerzas productivas.

Tampoco son las Crisis del capitalismo unos fenómenos circunscritos solamente a la pura esfera de la economía, tal como lo han venido repitiendo hasta la sociedad los eruditos provinentes del marxismo y la izquierda. Tal idea no lleva más que a unos planteamientos economicistas y reformistas en donde la derrota está plenamente garantizada. Son crisis generales que solo pueden resolverse con un gran cambio social, porque no solamente afectan a la producción material por cuanto los viejos métodos utilizados quedan rápidamente anticuados para resolver positivamente las necesidades de la sociedad (la crisis feudal, por ejemplo, solo se podía resolver con la utilización del ferrocarril, del horno bessemer, del motor de explosión, etc.) sino que afectan también a las relaciones sociales que las sustentan, a las leyes que las legitiman y a las formas políticas que rigen en cada periodo. La obsolescencia de la sociedad caduca se pone de manifiesto durante todo el tiempo que queda al descubierto la barbarie contenida para mantener a toda costa un modo de producción agotado. Su perpetuación solo puede realizarse con el recurso casi exclusivo de la violencia. De tal forma se agotaron todos los sistemas sociales anteriores.

La obsolescencia de la sociedad caduca no se debe a la mezquindad de unos capitalistas malvados que no pueden asegurar el trabajo para todos bajo la forma asalariada. El trabajo asalariado, tal y como en periodos históricos anteriores lo fue, el trabajo esclavo o el servil, desaparecerá como resultado del desarrollo de las fuerzas productivas. Boquiabiertos quedan pues los que en esta materia, así como en otras, confunden los efectos de la crisis capitalista por sus auténticas causas. La desvalorización del trabajo asalariado (hasta el punto de la exclusión o de la destrucción sistemática de ingentes cantidades de fuerzas de trabajo sobrantes), no es más que la muestra de la incapacidad del Capital para incorporar "nuevas formas de trabajo" a la producción social. La generalización de estas "nuevas formas de trabajo" solo pueden darse fuera de la sociedad del dinero.

Otra confusión muy extendida en la actualidad, es la que apoyada en la percepción del enorme incremento de lo que se dado en llamar "economía especulativa" (capitalismo especulativo y parasitario) reduce a este preciso fenómeno todo el fundamento de la crisis que se está gestando.

Aunque este fenómeno es incuestionable, no es menos cierto que, aunque en diferentes grados, este ha sido común en todas las anteriores crisis que, en cada una de las sacudidas menores, han ido salpicando la evolución del capitalismo en las últimas décadas. Pensar que los cracks de los mercados de valores son la causa desencadenante de las crisis es equivalente a poner el arado por delante de los bueyes, es confundir las causas con los efectos.

Se ha de tener en cuenta que en los mercados de valores la actividad esencial no es la metabolización de trabajo asalariado, ni la creación de trabajo necesario a fin de obtener plus trabajo y por tanto, nada que tenga relación con la reproducción del Capital o con su autovaloración.
En las bolsas de todo el mundo se intercambian capitales que previamente han sido retirados del proceso de reproducción, es decir, se trata de capitales que como resultado de una acumulación previa, se ven impedidos de reiniciar una nueva rotación a fin de reproducirse. En cierta manera podríamos decir que es solo DINERO que se niega a convertirse propiamente en Capital para reiniciar su circuito "dinero-mercancía-mercancía-dinero" y que, por tanto, su "intercambio", al no estar basado en la metabolización de trabajo, solo puede tener lugar bajo otros supuestos distintos a los de la producción propiamente dicha y su denominador común se asienta en la pura y simple alteración de los precios. Es pues acertada la expresión "economía de casino" referida a esta cuestión, puesto que, lo que algunos ganan, otros lo pierden, pero en todos los casos lo que se manifiesta es que no es aquí precisamente en donde se crea la riqueza, y sí en donde el Capital se convierte en una traba para el progreso social. En las bolsas, elevadas por la demencia senil del capitalismo a la categoría de santuarios ludópatas, se ofician diariamente las exequias de un muerto viviente, que a cada anuncio de recorte de la masa de trabajo (regulaciones de empleo, despidos, etc.), entona el aleluya en su imparable ascenso a la sepultura de la Historia.
Ser propietario de unas acciones o de cualquier activo financiero que cotiza en bolsa, ha sido interpretado por algunas lumbreras de la pseudo economía liberal, como una evidencia del tránsito hacia un capitalismo popular que por fin alcanza una armonía socializadora. Pero podemos asegurar a los infelices partícipes de este casino que ni las acciones les convierten en capitalistas ni su valor cotizado es Capital. Solo la apropiación del trabajo asalariado puede otorgarles esta categoría. Y además, es frecuente durante las crisis, que el Capital se ve obligado a abandonar los sueños financieros y regresar al mundo de la realidad (la caída de las bolsas es una manera de "destruir" capital con la misma rapidez y efectividad que una guerra).

Por tanto, el mercado de valores solo puede tomarse como un termómetro que mide el nivel de energía de la crisis del modo de producción capitalista, pero ésta de ningún modo se gesta en él. Solo se gesta en el mundo de la producción. La Bolsa es el refugio de los capitales que ya no pueden reproducirse como tales. Es como una isla en medio del océano donde van llegando, cada vez en mayor número, los náufragos del barco capitalista.
¡Nada más ilusorio pensar que los capitalistas no hayan descubierto antes, que el dios dinero puede rendir beneficios sin salirse del eterno circuito de la circulación, evitando el pesado lastre de la producción de mercancías!

Tal vez, para los que siguen creyendo que el capital especulativo y parasitario es la causa de la crisis (¡oh malvados capitalistas!) la frase: "las bolsas de valores son el refugio de capitales sobrantes (sobreacumulados) que no pueden ya reproducirse "metabolizando trabajo" les suene a extraño. Si se molestaran en leer los estudios de Marx, no tardarían en descubrir que es solo a partir de la teoría del valor como se llega al concepto de Capital y como este contiene la determinación de convertirse en Dinero. La teoría del valor de Marx es el objeto fundamental de su análisis científico en el intento de descubrir, con la misma exactitud matemática o física de otros investigadores, la estructura de un sistema en donde todo cuanto existe y se transforma se convierte en mercancía de cambio. Sin la explotación del trabajo humano nada se puede entender. Mientras no puede separarse Trabajo y Capital (por eso podemos decir que la crisis del trabajo asalariado es inseparablemente la crisis del Capital), el Dinero, por su cuenta, resuelve emprender una ilusoria carrera a los cielos...

Como el creyente que cierra los ojos y ve el mundo tal como lo imagina en su ceguera, circula entre los intelectuales progresistas una tergiversación de las crisis capitalistas, que sitúa su punto de gravedad en torno al concepto de superproducción de mercancías, o lo que es equivalente a la incapacidad del consumo para poder absorber la capacidad productiva del sistema. Formulada de esta manera es evidente que dada la tendencia permanente del Capital hacia un incremento constante de la producción de toda clase de mercancías, nos encontraríamos hacia un estado de crisis permanente, la cual cosa es obviamente falsa aún a un simple nivel de observación empírica. Por otra parte, contrariamente, podemos constatar estadísticamente que las crisis aparecen precisamente en los momentos en que los salarios (y por tanto la magnitud que determina la capacidad de consumo) se encuentran en el punto más alto y la expansión del crédito es mayor (como manera de detener la caída de la demanda).

Veamos lo que Marx escribió al respecto: "...decir que las crisis provienen de la falta de un consumo en condiciones de pagar, de la carencia de consumidores solventes, es incurrir en una tautología cabal. El sistema capitalista no conoce otros tipos de consumidores que los que pueden pagar, exceptuando el consumo subforma pauperis (propio de indigentes) o de los pillos. Que las mercancías sean invendibles significa únicamente que no se han encontrado compradores capaces de pagar por ellas y por tanto consumidores. Pero si se quiere dar a esta tautología una apariencia de fundamentación profunda diciendo que la clase obrera recibe una parte demasiado exigua de su propio producto, y que por ende el mal se remediaría bien si recibiera una fracción mayor de dicho producto o bien si aumentara su salario, bastará con observar que invariablemente las crisis son preparadas en un periodo en el que el salario sube de manera general y la clase obrera obtiene realmente una porción del producto destinado al consumo. Desde el punto de vista de estos caballeros del sencillo sentido común, estos periodos, a la inversa, deberían adjurar las crisis. Pero, parece, que la producción capitalista implica condiciones que no dependen de la buena o mala voluntad, condiciones que sólo toleran momentáneamente esa prosperidad relativa de la clase obrera, y siempre en calidad de ave de tormentas, anunciadoras de la crisis". (K.Marx: "El Capital" libro II Cap.XX).

Para Marx, el subconsumo es característico de toda sociedad de clases, no es algo específico de la sociedad capitalista. El ave de las tormentas, al que Marx hace referencia, no tiene su nido precisamente en el exceso de la oferta o en la insuficiencia de la demanda. Tanto la expansión como la crisis, son fases normales y naturales en los procesos de acumulación y reproducción del Capital. En ésta dinámica, y solamente en ella, deben ser comprendidas las crisis. Si cometemos el error de pensar que el objetivo del modo de producción capitalista es la producción de mercancías para el consumo general, jamás podremos entender como en las crisis, una de las primeras consecuencias, inevitablemente, es una gran destrucción de las mismas; a no ser, que decidamos declarar a todos los capitalistas locos de remate. Por el contrario, si establecemos que todas las mercancías deben ser puestas en circulación y en ella, convertirse en precios y realizarse como dinero para volver a valorizar el capital inicial, entonces habremos llegado a la justa comprensión del Capitalismo: el objetivo es acrecentar el capital, y la producción de mercancías solo es un medio para tal fin.

No son pues las crisis unas crisis de sobreproducción sino todo lo contrario. Son crisis de sobreacumulación de Capitales que no pueden volver a ser puestos en la producción para recomenzar el ciclo de su revalorización.
La crisis de 1929 que llevaría a la segunda guerra mundial (una gran destrucción de mano de obra y de grandes masas de capital físico) es muy aleccionadora a este respecto. Vino precedida de un periodo en el que los capitales sobrantes buscaron su supervivencia en la economía especulativa (hasta las clases medias participaron en ella, aún a crédito) sobre todo en los mercados de acciones y de valores en general. Este fenómeno es también el ave anunciadora de las tormentas a las que se refería Marx y que hoy vuelve de nuevo a enseñorearse de nuestros cielos.

HACIA UNA CRISIS GLOBAL

Si hasta ahora hemos hecho algunas precisiones sobre la fenomenología de las crisis que en el pasado sacudieron al modo de producción capitalista, es necesario abordar los elementos que, en el presente, constituyen rasgos diferenciales y por tanto determinantes de la dirección en la que transcurrirán las venideras.

El primer punto y básico, se sitúa en las coordenadas de las fuerzas productivas y dentro de éstas, en la especificidad de los grandes cambios que en ellas han operado desde la última revolución industrial hasta éstas últimas décadas. Si bien Marx adelantó el advenimiento de lo que el llamó "el sistema automático de máquinas", no pudo entonces, de ninguna manera, analizar la trascendencia de los cambios que esto provocaría.

Tras la gran destrucción causada por la Segunda Guerra Mundial (que zanjaba la crisis del 29) se produce una larga expansión en los países capitalistas desarrollados. Su elemento esencial es la absorción de trabajo asalariado por el Capital. Las políticas de reconstrucción abonaron el terreno para que el Capital se lanzara sin freno, a una constante revalorización. El pleno empleo le aseguró jugosas plusvalías incrementadas por un flujo migratorio de la periferia excolonial hacia la metrópoli, de los países mas atrasados hacia los más desarrollados. Es en este contexto, que las grandes industrias, tanto las extractivas como las transformadoras, crecieron tanto en trabajo incorporado como en volumen de capital constante, hasta el punto que los antiguos mercados nacionales se volvieron insuficientes para absorber y garantizar la enorme fuerza expansiva de la industria, del comercio y de los servicios financieros. Esta etapa expansiva de acumulación de Capital, no hizo más que preparar en su desenlace una nueva crisis mucho mayor que la anterior. En esta línea llegaríamos a la misma conclusión que llegó Marx en sus trabajos sobre las crisis capitalistas.

El primer punto a considerar es la aceleración inusitada de los nuevos conocimientos que revolucionan constantemente tanto los medios como los métodos de producción. Tanto es así que los más recalcitrantes conservadores no osarían en poner en duda los enormes progresos que, cualitativa y cuantitativamente, provoca esta nueva revolución tecnológica en el desarrollo de las fuerzas productivas. Ningún sector de la producción ha escapado de sus efectos transformadores.
Y a la hora de evaluar estos hechos, medir sus efectos y sacar las conclusiones correctas, deberíamos recurrir al método que incluye las disciplinas científicas que forman el cuerpo del conocimiento, la Historia comparada, la economía política y la Sociología. Deberíamos reemprender la tarea de Marx y tomar en atención las palabras de Engels pronunciadas ante su tumba, que bien fueron un resumen de su aportación fundamental:
"...Marx descubrió la ley del desarrollo de la Historia humana. El hecho, tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita, en primer lugar comer, beber, tener un techo y vestirse; antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc. Que por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos y materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o una época, es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres, y con arreglo a la cual deben por tanto explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Marx también descubrió la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa que este origina. El descubrimiento de las plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores, tanto la de los economistas burgueses, como la de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas".

Este hecho tan sencillo que Marx descubre pone de manifiesto que en las sociedades en las que no se producen cambios en la base productiva, permanecen estancadas en todos los ámbitos, en las ideas, en las formas políticas, en la ética, en la moral, el arte... y en sentido inverso, podemos afirmar que cuando una sociedad se ve inmersa en una constante renovación de los medios que definen las formas de producir y satisfacer las necesidades de sus miembros, las leyes, las formas políticas, los códigos morales, los conceptos éticos y las ideas mismas de los individuos están abocadas a profundos procesos de transformación y de cambio. La nueva sociedad acaba derrumbando la vieja.
Este es el caso de la época actual: los cambios se suceden en cascada. Apenas hay un día sin que se publique la noticia de un nuevo descubrimiento, de una nueva máquina o de un nuevo material. Del analfabetismo generalizado a la escolarización universal, de la rareza del genio inventor al trabajo en equipo de centenares de investigadores, del curanderismo a la medicina social, de la brujería a la Ciencia. Toda esta suma de conocimientos es la base de los cambios que realmente están haciendo crujir las viejas estructuras económicas y políticas de la sociedad capitalista al igual que el ferrocarril, la máquina de vapor o la electricidad lo hicieron con la sociedad feudal. Nuevas semillas de cambio social claman germinar en un nuevo terreno abonado que la vieja sociedad es incapaz de ofrecer. Su apropiación por la sociedad en donde rige la ley del beneficio privado, no hace más que trasmutar el enorme bienestar y progreso social que supondrían en tormentas de crisis y de barbarie. Mientras lo nuevo surge lentamente con un vigor imparable, lo viejo se resiste a morir.

Mientras la competencia entre Capitales y la imperiosa necesidad de mantener la tasa de beneficios, hace que el Capital no pueda dejar de aplicar cada día estos nuevos conocimientos a la producción, por otra parte su misma aplicación desvalija al mismo tiempo las bases que hicieron posible su anterior forma de acumulación: la relación entre el trabajo necesario para la producción de cualquier mercancía y el plus trabajo que valoriza el Capital. Este enorme desarrollo propiciado por el "sistema automático de máquinas" no puede producir (en la sociedad capitalista) más que una desvalorización constante hasta la depauperación de la fuerza de trabajo humana, bien aumentando el grado de su explotación bien disminuyendo el salario... ¡para que el Capital siga rindiendo beneficios!
¿En una sociedad en donde pueda llevarse al límite de lo posible un "sistema automático de máquinas" (sin metabolizar trabajo asalariado o dicho de otra manera: aumentando inconmensurablemente el tiempo de trabajo expropiado al trabajador y disminuyendo la cantidad de trabajo vivo necesario), como se revaloriza el Capital?
Me gustaría conocer la respuesta de las lumbreras de la economía capitalista. La respuesta es taxativa: no puede revalorizarse. En ausencia del trabajo asalariado el Capital deja de ser Capital.

Ello nos acerca de nuevo a Marx: "...los intereses y las condiciones de existencia en el seno del proletariado se nivelan mas y mas en la medida que la maquinaria va borrando las diferencias del trabajo, y reduce en general el salario a un mismo nivel de mediocridad. La competencia creciente entre los propios burgueses y las crisis comerciales que resultan de ella, hacen que el salario de los trabajadores sea cada vez más inestable; el perfeccionamiento constante y cada vez mas rápido de la maquinaria hace que la condición de obrero sea cada vez más precaria..."
Hoy, podríamos añadir, que en la precariedad de la condición obrera está la base de la precariedad de la condición del capitalista.

EL DINERO

Hay que hablar del dinero, unas veces como medida, otras como mercancía universal que representa a todas las demás, y casi siempre como capital realizado o si se prefiere, como forma de Capital a secas, pues no en vano, la creación y la posesión de la riqueza (la propiedad) se identifica con la creación y la posesión de Capital, de dinero.

Todo el mundo estaría de acuerdo, y le parecería de lo más normal, que cuando nos referimos a nuestra época, lo hagamos con el nombre de la época de la hegemonía del dinero o de la civilización del dinero. Para la mayoría de los seres humanos la vida transcurre en un constante meter la mano en el bolsillo en busca del mismo y ¡ay del que no lo encuentra!
Se da la paradoja, que en la sociedad del dinero, la inmensa mayoría de la población solo puede obtenerlo a partir del trabajo, considerándose a este como la fuente de toda riqueza. Sin embargo, hoy la mayoría de la población impulsada (forzada) a trabajar para sobrevivir, se ve reducida a formas de vida que ni en el esclavismo de la sociedad romana tuvieron lugar. Para los dos terceras partes de la población mundial, el producto de su trabajo queda reducido a un salario de 2 a 3 dólares diarios, es decir al sometimiento en el subconsumo, la carencia alimentaria, la insalubridad, el analfabetismo, la enfermedad y la muerte prematura. Entonces, ¿cómo es posible que el Capital esté empeñado en revalorizarse y acumularse en base a reducir el número de asalariados y a la depauperación de su nivel de consumo?
Hace 50 años la visión no era precisamente esta. Entonces estábamos acostumbrados a ver el crecimiento de las empresas bajo la óptica del aumento de sus plantillas, de sus instalaciones, el constante incremento de la producción y del consumo. En las dos últimas décadas las tasas de crecimiento de la producción a nivel global han descendido un 25%, el paro laboral ha pasado a ser un fenómeno permanente y por tanto estructural (aún en los países desarrollados) y el consumo en las dos terceras partes del Planeta ha caído en los lindares de la miseria. Y mientras esto sucede, provocando grandes movimientos migratorios de la periferia a los centros capitalistas más desarrollados (en busca del ansiado dinero que asegure la supervivencia), el Dinero huye de todo cuanto justificó su propia existencia... Huye de las transacciones reales, del comercio de bienes y de servicios, de la producción. De todos los movimientos financieros que se producen actualmente el 95% es pura especulación de precios, valores, divisas, futuros o, cuando no, dinero adormilado en paraísos fiscales y financieros, congelado en obras de arte, quemado en descomunales obras faraónicas, en ingenios de destrucción o en eventos deportivos. Parece como si estas nuevas pirámides vayan a convertirse irreversiblemente en la próxima morada del dinero en su subida a los cielos.

Hace ya un par de décadas que felizmente el "modelo neoliberal" ha despejado las últimas incógnitas sobre la dirección que tomaría el desarrollo capitalista. El crecimiento económico, como base de la acumulación, se ha convertido en un objetivo inviable a tenor de la constante y decreciente afluencia de capitales hacia el sector productivo. Los costos de producción en los países capitalistas más desarrollados, tanto los derivados de la innovación tecnológica (y de su puesta al día, con ritmos de amortización cada vez más cortos) como los altos costos salariales (resultado del ciclo económico expansivo a partir de los años 50), dificultan y en muchos casos hacen imposible que los capitales puedan ser reinvertidos nuevamente para iniciar un nuevo ciclo de revalorización. De ahí tanto la subordinación total del capital productivo al financiero, como la depauperación de las condiciones laborales y la lenta extinción del Estado del Bienestar, como la búsqueda incesante de nueva fuerza de trabajo humana en condiciones de explotación que recuerdan las precapitalistas.

Esta es la situación de fondo que no puede ser sustancialmente alterada, dado el elevado grado de globalización de los mercados y del desarrollo del capital financiero (la forma mas acabada de la propiedad capitalista), por recetas de tal o cual escuela de economistas que en el pasado recomendaban recurrir a las intervenciones en el mercado cambiario, en los tipos de interés, en el control del crédito, en el control de reservas o en el nivel del gasto público y del endeudamiento del Estado. Los "fracasos" del Banco Mundial o del Fondo Monetario Internacional en sus programas de desarrollo de los llamados países periféricos que han llevado a la quiebra a países enteros de la talla de Argentina, son mucho más que episodios esporádicos. Para el Capital, y esta es una realidad que va calando en la comprensión de cualquiera, África ya solo existe como tierra de saqueo y de pillaje; América Central y del Sur (con enormes recursos agrícolas, forestales, pesqueros, energéticos y mineros) tiene las manos atadas por una deuda impagable en muchas generaciones, mientras ve como el empobrecimiento de sus pobladores aumenta sin solución de continuidad y Asia es solo un reservorio de mano de obra barata a merced de las idas y venidas del Capital financiero.

La explosión y el vertiginoso crecimiento del Capital financiero no tan solo ha venido a confirmar las tesis de Marx que hacían hincapié en la tendencia innata del Capital a huir incesantemente hacia delante; a eliminar la competencia construyendo grandes monopolios y oligopolios; a no dejar un solo palmo de terreno libre de su impronta a fin de amortiguar el natural proceso de descenso de la tasa de ganancias, llevándose por delante las fronteras que durante un tiempo circunscribieron las crisis al territorio de una Nación o al de una zona relacionada por vínculos económicos de vecindad... Solo la ignorancia más profunda mantiene la ilusión de que en este periodo de globalización del Capital cualquier gobierno nacional (hasta el del Estado-Nación más poderoso del globo) tiene capacidad de alterar la dirección de los acontecimientos económicos globales.
El fenómeno de la globalización no puede contemplarse únicamente solo desde la perspectiva de la interrelación de los Capitales a escala mundial. Debe incluir el grado de desarrollo de la Técnica que lo hace inevitable y lo seguirá impulsando de forma acelerada. Debe también incorporar el proceso de desvalorización general del trabajo asalariado, como una mercancía obsoleta, que sujeta a prácticas proteccionistas propias del antiguo Estado Nacional, cuando se aplican, provocan una, aún, más rápida desertización de la infraestructura productiva. Tanto por la vía de la innovación tecnológica, como por la de la deslocalización de las empresas (en búsqueda del trabajo semiesclavo) en el intento de reducir los costos de producción, la desvalorización del trabajo asalariado es un hecho insoslayable.

Debe tenerse en cuenta además que el Capital financiero como motor y patrón del fenómeno de la globalización, no asienta sus raíces en el desarrollo de la producción sino solo de forma indirecta, y fundamentalmente a través del control de la Propiedad de los medios de producción . El pillaje los de recursos (o su destrucción) obedece más a un interés en su control, que en el del crecimiento económico. El capital financiero es, en esencia, un factor parasitario que va y viene en el interés de detraer de la actividad económica de la sociedad constructora las plusvalías que el mismo va generando.
Los métodos puestos en marcha en las dos últimas décadas, no dejan lugar a dudas sobre la esencia del Capital financiero: la tan cacareada ingeniería financiera, en aquellos casos en los que no es una simple estafa para robar los ahorros de los incautos inversores (como está ocurriendo con los fondos de pensiones), no es otra cosa que el constante trasiego de la propiedad por la vía de las compras, las fusiones o las absorciones. Es simplemente un proceso de concentración de la propiedad , que alcanza ya a sectores enteros de la producción y deja en una pura farsa, toda la cantinela moral de la libre competencia, tan grata para los oídos de los burgueses que ilusamente sueñan con el pasado. El Capital financiero reclama para él (y solo para él) toda la libertad de circulación, sin trabas ni fronteras para su expansión, con paraísos fiscales fuera de toda reglamentación, con sus propios instrumentos de gestión y decisión... La dictadura del dinero acabará sin duda, con las últimas formas de democracia hoy ya tan caricaturizadas hasta en el mismo corazón de los países que fueron su cuna.

Pero hablar de la dictadura del dinero cuando este es el mayor obstáculo para la vida de la inmensa mayoría de la Humanidad, no sería correcto sin hablar de la fuerza y de la violencia en el que este mismo será enseñoreado para perpetuar su irracionalidad. Que nadie piense que finalmente el DINERO será el vencedor en estas circunstancias de crisis. El ÚNICO Estado absoluto que lo controlará, dirigirá y finalmente engullirá será un Estado militar y demente, sin parangón alguno en la Historia de la Humanidad.

Para quienes no quieren comprender el camino emprendido por el Capital, porque su ceguera les impide ver la barbarie que ya estamos viviendo, porque su sordera les dificulta oír el clamor de las tres cuartas partes de los pobladores de la Tierra, porque su frío corazón no palpita humanidad y su cerebro es incapaz de entender las leyes biológicas de la vida y de la supervivencia, les auguro grandes sobresaltos a la vuelta de la esquina. Para los que sabemos la fuerza de la vida y de su constante rebeldía frente al la destrucción, ansiamos esperanzados el éxito de nuestra sublevación contra la sociedad del dinero como única salida al laberinto.

Publicado en ellaberinto.net (marzo 2006)
Escrito por josepgmaynou el 20/09/2008 18: