jueves, 18 de septiembre de 2008

¿PODRÍA DARSE EN MÉXICO UN GOLPE DE ESTADO POR EL EJÉRCITO MEXICANO?



Juan José Díaz Bermúdez/análisis


Oaxaca, México.- Decía un general de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), cuyo perfil omitimos por razones de seguridad para su persona; “el ejército tiene un límite, no puede darse el lujo de ser comandado por un irresponsable”(sic)… La declaración en privado del comandante militar, es una explosión nacional que debe llamar a la conciencia del gobierno de
Felipe Calderón, tan cuestionado por su manera insensata de manejar los asuntos álgidos de la patria, por su afición a los buenos vinos y por su desprecio a la democracia, pasando por encima de los derechos humanos y objetivos primordiales del pueblo mexicano, que son la paz social y el desarrollo.

La ceguera social de Felipe Calderón ha llegado a tal grado, que sacrifica a México para garantizar la consecución del Partido Acción Nacional (PAN) en el poder, sostenido por gobiernos extranjeros, como el de Estados Unidos de Norteamérica, a través de concesiones como la que se pretende hacer del petróleo, ya que de conseguirlo ¿por qué no? entregar en charola de plata posteriormente a los grandes consorcios estadounidenses, el manejo de las aguas profundas, los mares, la industria eléctrica, los centros turísticos e históricos, es decir, México para los Norteamericanos.

No bastó a Felipe Calderón y a su camarilla del PAN haber llegado al poder de manera sospechosa, de ser considerado un presidente de la república ilegítimo; tuvo el valor de vestirse de militar y disfrazar a sus hijos con el uniforme del instituto armado, poniendo en ridículo a tan gloriosa institución, símbolo de nuestra soberanía. Calderón mostró desdén al poder constitucional que ostenta por mandato del pueblo, definiendo su interés de convertirse en un dictadorzuelo de la ultraderecha en México, no olvidemos que busca reelegirse.

Fueron entre otros, los primeros síntomas de la política incorrecta que el Partido Acción Nacional (PAN) a través de Felipe Calderón, trajo con los vientos de “el cambio” , que desde el 2000 intentó vender como idea fresca al pueblo de México, por medio de Vicente Fox , quizás el presidente de la república más ignorante que ha tenido México.

La versión de la política del miedo manufacturado por el gobierno de Bush, para enfrentar al narcotráfico, pretendió aminorar la culpa y el señalamiento de espurio al gobierno de Calderón, aunque sólo agravó su condición de arribista.

Algún hunter de los que tiene de asesores le planteó a Calderón que sería más sencillo teñir las calles de México de sangre, que enfrentar a la oposición que Andrés Manuel López Obrador significaba en ese momento, en el marco del fraude cometido como asalto a plena luz del día por parte del Instituto Federal Electoral (IFE), al defraudar al pueblo de México, declarando vencedor al perdedor, como fue el caso de Calderón Hinojosa.

Desde Fox ,México perdió rumbo como nunca antes había sucedido, la incompetencia de Fox, presidente al que por cierto se le atribuía no haber terminado nunca la carrera de licenciado, se entrometió en asuntos internos de otros países, la doctrina Estrada caducó y junto con ella el liderazgo de México en América Latina, lo que provocó ninguneo incluso de dictadorcillos de Sur América, poniendo a México en el banquillo de los acusados, algo que jamás había sucedido, sólo pudo ocurrir bajo un gobierno federal del Partido Acción Nacional.

Desde el momento en el que “el jefe supremo del ejército” tomó la decisión de militarizar México, los contrastes en el instituto castrense comenzaron, la oposición de generales y oficiales de alto rango fue constante, incluso a pesar del hermetismo se ha sabido de juicios militares a quienes han protestado las decisiones de un presidente que es la viva imagen de Adolfo Hitler.

El asesino de la segunda guerra mundial, en su bunker de Berlín, estando a unas horas de suicidarse, uno de sus generales le comunica que el frente alemán ha caído y con él las esperanzas de salir victoriosos. Hitler se levanta de su asiento y con voz clara dice una de sus frases más mezquinas: “ Si la guerra está perdida, no me importa que mi pueblo sufra, no derramaré una sola lágrima por él”.

¿De esta manera pensará Felipe Calderón? Sí es así, no esperemos ningún cambio en su política y seguiremos viendo a un presidente que actúa al margen de la constitución, asesorado por enajenados ultraderechistas como Germán Martínez, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Acción Nacional, a quien vinculan con El Yunque, organización clandestina de la derecha.

Tan deteriorada se encuentra la política militarista de Calderón, que tuvo que organizar a través de corporaciones de la recalcitrante ultra derecha, la marcha del 30 de agosto, presuntamente realizada por la sociedad civil, donde pudo identificarse a banderas del movimiento denominado “México criollo”, grupo similar a lo que significa en Estados Unidos el Ku Klux Klan , con militancia al interior del Partido Acción Nacional, organizados por falanges, con influencia de la Iglesia Católica y enemigos acérrimos de la izquierda mexicana y de políticas liberales.

¿A dónde lleva este tipo de maniobras tenebrosas del gobierno de Calderón? La ingobernabilidad es obvio que ha repercutido, no existe gobierno, prueba de lo anterior son las matanzas que todos los días suceden en territorio mexicano, ningún otro país en el mundo tiene este récord que hoy poseemos, gracias a la ineptitud del presidente militarista que el PAN propuso.

A todo esto ¿qué piensa el ejército mexicano? Hay quienes especularán que el instituto armado con gusto cumple la estrategia, pero no. Aún con el hermetismo y el voto de silencio que los altos mandos han hecho, ha trascendido que hay una oposición gigantesca en el ejército mexicano a cumplir encomiendas que la policía debe de realizar, en la institución castrense no están de acuerdo con violentar a las comunidades, enfrentar al pueblo inerme, y las protestas surgen cada día más frecuentes.

¿Porqué lo decimos? No está por demás señalar lo sospechoso que significa que en esta ocasión para el desfile de la conmemoración de la Independencia, el ejército mexicano no encabece la parada cívico militar, será la armada de México la que inicie el tradicional desfile, lo que acentúa aún más la especulación de que entre Calderón y el ejército mexicano existe una brecha infranqueable.

En Oaxaca, así como en varios estados de la república, se han reportado maniobras del ejército mexicano, sobre todo infantería, que llaman la atención. Como el sucedido el viernes 12 de septiembre en la parte sur de la capital oaxaqueña, donde un convoy del ejército al desplazarse con elementos en uniforme de campaña y armados de Fusiles Ametralladora Ligera (FAL), descendió a la altura de plaza del Valle para realizar maniobras y formar un perímetro de seguridad y ofensiva en ese lugar por varios minutos.

A los elementos del ejército se les ha comenzado a entrenar ,a decir de altos oficiales, en combate urbano, así como en maniobras terrestres.

¿La armada será la única que apoya la política militarista de Felipe Calderón? Desde octubre de 1968 nunca había estado tan cuestionado el ejército, jamás se le habían fincado tantas responsabilidades en la muerte de civiles. Hoy por una política equivocada, alejada de la lógica, como la de Felipe Calderón, el instituto armado se encuentra en el banquillo de los acusados, no olvidemos que para los miembros de esta institución, el honor es uno de los privilegios que usufructúan, también lo han ido perdiendo.

El hecho de que gobernadores como el de Oaxaca, Ulises Ruiz Ortiz, pongan en tela de duda al ejército, es para la institución castrense una ofensa. No es posible que hasta un gobernante tan desprestigiado, acusado de crímenes de Lesa Humanidad, nepotismo, uso indebido de recursos públicos, desapariciones forzadas, apoyado por Felipe Calderón, tenga la osadía de señalar al ejército mexicano de corrupción. A este grado ha llegado la política de Calderón al poner a una de las instituciones más dignas de México, en boca incluso de delincuentes.

En Oaxaca el ejército mexicano fue acusado de atacar a “pobladores desarmados” en Lachivia, comunidad perteneciente a San Carlos Yautepec, zona en la que tradicionalmente se ha reportado presencia de miembros del Ejército Popular Revolucionario(EPR). Las denuncias anónimas de pobladores del lugar acusan incluso que ahí se encuentra el cuartel general del EPR.

Lo confirma la postura del general José de Jesús Humberto Rodríguez Martínez, comandante de la octava Región Militar con sede en Oaxaca, quien dijo que los elementos militares el 5 de agosto pasado respondieron a una agresión de habitantes de Santiago Lachivia en San Carlos Yautepec, Oaxaca provincia de México.

A pesar de esta explicación, el ejército mexicano ha sido satanizado. Esto y demás hechos sucedidos han colocado entre la espada y la pared al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, quien de alguna manera está enfrentado con el instituto armado, tal vez la institucionalidad y el respeto a la patria hacen que el ejército esté en espera de un cambio de actitud de Calderón. Lo que cabría preguntar es, ¿hasta cuaándo?


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